Comentarios bíblicos · Juan Calvino

Números 7: comentario de Juan Calvino

Números 7:1-2

1. Y aconteció que el día en que Moisés Esta fue la segunda contribución del pueblo, después de la terminación del Tabernáculo; pues aunque solo se menciona a los príncipes, es probable que cada uno de ellos presentara lo que toda la tribu había aportado, ya que ningún particular era entonces lo bastante rico para dar tanto oro y plata de lo suyo. Entiéndase, pues, que traían, en nombre y por deseo de todos, lo que habían recibido de los miembros de sus respectivas tribus. Antes, sin embargo, de seguir adelante, debe notarse que los sacrificios no se mataban antes de que el santuario fuera ungido. Se dice que el mismo Moisés lo ungió, como había ungido a su hermano Aarón; pues la explicación de algunos, de que lo que propiamente se aplica a Aarón se atribuye a su hermano, no parece sólida. Hemos dicho en otra parte que Dios usaba así libremente los signos visibles para no atar en modo alguno la gracia del Espíritu a personas determinadas. Cuando Moisés, pues, que no había sido ungido él mismo, ungió tanto el santuario como al sacerdote, se mostraba claramente que la eficacia de la consagración no emanaba de él, ya que no podía dar de lo suyo lo que no poseía. En consecuencia, toda la virtud y utilidad de los signos dependen del mandato de Dios. Hemos visto en otra parte por qué era necesario consagrar el tabernáculo, el altar y todos los utensilios con una unción sagrada. Observemos aquí solamente que la conexión de las dos palabras ungir y santificar no es superflua: para que entendamos que el símbolo del aceite no era vano ni ineficaz, sino que le estaba unida una verdadera santidad espiritual; pues Dios no instituye nada en vano, sino que, llenando lo que representa con la influencia secreta del Espíritu, se prueba eficazmente verdadero. Se dice que los príncipes fueron puestos «sobre los que habían sido contados», es decir, que después de contado el pueblo y separado en sus varias divisiones, estos fueron escogidos como jefes de las tribus. La explicación que algunos dan, de que ayudaron cuando se contó al pueblo, a mi parecer es rebuscada.

Números 7:3-9

3. Y trajeron su ofrenda delante de Jehová, seis carros cubiertos Estos carros fueron dedicados al transporte del tabernáculo: pues sus columnas y muchas otras partes no podían llevarse sobre los hombros de los hombres; y por eso se dice que eran cubiertos, para que las cosas depositadas en ellos no quedaran expuestas a la lluvia. Pues de ningún modo es adecuado suponer que fueran literas; y, de hecho, a cada carro se le asigna una yunta de bueyes. Está bastante claro, pues, que en ellos se colocaban los materiales del tabernáculo cuando viajaban de un lugar a otro.

Se dice que esta oblación fue hecha «delante de Jehová», y luego «delante del tabernáculo», pero el sentido es exactamente el mismo; pues Dios había tomado, por así decirlo, aquel rostro en el cual pudiera ser contemplado por los creyentes. Lo que sigue, «Pero Jehová había hablado a Moisés», etc., lo interpreto así: que Dios había exigido este tributo del pueblo; por eso he juzgado bien traducirlo en pluscuamperfecto, mientras que otros traducen: «Jehová dijo a Moisés», como si a Moisés no se le hubiera ordenado recibirlo antes de que fuera realmente presentado por los príncipes y el pueblo. En verdad, es probable que el número de carros no se determinara al azar, sino por un cálculo justo de las cosas que debían llevar.

Números 7:10-11

10. Y los príncipes ofrecieron para la dedicación del altar Aquí hay otra clase de ofrenda, a saber, una fuente y un tazón de plata de cada tribu, además de una cuchara de oro, que propiamente significa un incensario. Su uso era el siguiente: que en las fuentes se recibieran las tortas sagradas, en los tazones el vino de libación, y en los incensarios el incienso. Pero Dios quiso que cada tribu aportara sus utensilios respectivos, para que se testimoniara mejor el interés común de todo el pueblo en los sacrificios. Aunque la palabra siclo se deriva de pesar, se usa casi en todas partes para una pieza de moneda acuñada que, como hemos visto en Éxodo 30, era del valor de veinte óbolos. Josefo la estima en un tetradracma ático. Pero Ezequiel, cuando arremete contra su fraude por haber disminuido su peso, fija su valor en veinte óbolos, y añade que es la tercera parte de una libra o mina (Ez 45:12). Pero debe tenerse presente, como también hemos visto en otra parte, que el siclo del santuario era el doble del ordinario, pues valía cuatro dracmas, mientras que el siclo común valía solo dos dracmas, o un estatero. Ahora bien, si calculamos, hallaremos que el valor de cada fuente ascendía a casi cien libras francesas, y el de cada tazón a cuarenta y cuatro. Si tomamos el siclo en el mismo sentido con respecto a los incensarios, o cucharas, debieron de ser muy pequeños, de un valor de apenas siete libras: mientras que un vaso de oro de este tamaño apenas contendría tres granos de incienso. Por eso dudo de si no tenían también siclos de oro; pero lo dejo sin decidir, como punto del que no tenemos conocimiento.

Por último, siguen los animales ofrecidos como víctimas: un becerro, un carnero y un cordero para el holocausto; un macho cabrío para la ofrenda por el pecado; dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos para un sacrificio de acción de gracias. Habría sido difícil, sin embargo, que cada príncipe presentara tantos de sus propios rebaños o establos; por lo cual es probable que fueran ayudados por una contribución general. Dios quiso que a cada tribu se le señalara su día particular por orden, no solo para que no hubiera confusión ni desorden, sino también para que con este ejercicio prolongado se estimularan a un celo devoto los corazones aun de los descuidados.

Números 7:12-88

12. Y el que ofreció su ofrenda el primer día Es bien conocida la declaración oracular que Dios hizo por boca de Jacob: «No será quitado el cetro de Judá», etc. (Gn 49:10). Ahora bien, aunque no había llegado todavía el tiempo en que la verdad de esta profecía se manifestaría por su cumplimiento, sin embargo, por el admirable consejo de Dios sucedió que existieran en la tribu de Judá ciertas señales de supremacía; y, por consentimiento general, si no el dominio, al menos la principal dignidad residió siempre en ella. La asignación del primer día a Naasón fue, por tanto, un presagio de aquel reino futuro que al fin fue establecido en la persona de David. Si alguien objetara el absurdo de que la tribu de Rubén, que era la primogénita, fuera relegada hasta el cuarto día, respondo que las tribus de Zabulón e Isacar estaban ordenadas bajo el estandarte de Judá; pues se verá en el capítulo 10 que las doce tribus estaban divididas en cuatro divisiones de tres. Así era más honroso para la tribu de Rubén tener el cuarto día, de modo que las dos tribus sobre las que presidía estuvieran unidas a ella. Pero los padres de las dos tribus que Dios puso bajo el estandarte de Judá eran los dos hijos menores de Lea, que siguieron inmediatamente después de Judá, su cuarto hijo. Vemos, pues, que así se bosquejaba oscuramente el reino del cual toda la nación debía esperar la salvación: para que estuvieran más atentos a la promesa que se les había dado; aunque esta indicación hizo poco efecto en sus mentes torpes.

Números 7:89

89. Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo A primera vista parece haber una especie de contradicción entre este pasaje y el otro, en el que vimos que una densa nube estaba a la puerta del tabernáculo, de modo que Moisés no podía entrar en él. Podría, ciertamente, responderse que esto ocurrió solo una vez; pero a mí me parece más probable que Moisés buscaba las respuestas de Dios en el propiciatorio hasta que Aarón comenzó a ejercer el sacerdocio, y entonces abandonó esa dignidad, que era solo temporal, en cuanto a entrar en el santuario. Pues sabemos que, por la Ley establecida de Dios, el sacerdocio era distinto del gobierno civil; y que, por tanto, no podía, salvo por privilegio especial, ser al mismo tiempo el caudillo y el sacerdote. Si se acepta esta explicación, no registra aquí en su debido lugar que Dios le daba respuestas desde el propiciatorio; pues no es nada inusual que lo que ha precedido en el orden del tiempo se añada al final de una narración. Su intención, en efecto, era declarar a la posteridad que Dios no había prometido en vano que los israelitas experimentarían la presencia de su favor; porque había escogido su morada en el santuario, para sentarse entre los querubines. Por este testimonio, pues, de la gracia de Dios, la unción externa fue ratificada y confirmada, en cuanto Dios se manifestó a Moisés sobre el Arca del Pacto.

Una explicación más amplia de lo mismo

Levítico 8

Levítico 8:4-36

4. E hizo Moisés como Jehová le mandó; y la congregación se reunió a la puerta del tabernáculo de reunión.

4. Et fecit Moses quemadmodum praecperat ei Jehova. Et congregatus est coetus ad ostium tabernaculi conventionis.

5. Y dijo Moisés a la congregación: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer.

5. Tunc dixit Moses ad congregaionem, Hoc est verbum quod praecepit Jehova facere.

6. Entonces Moisés hizo acercar a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua.

6. Et accedere fecit Moses Aharon et filios ejus, quos lavit aqua.

7. Y puso sobre él la túnica, y le ciñó con el cinto, y le vistió el manto, y puso sobre él el efod, y le ciñó con el cinto del efod, y lo ajustó con él.

7. Postea induit eum tunica, et cinxit baltheo, et pallio induit eum, et superimposuit ephod, et cinxit eum cingulo ephod: cinxit inquam illo.

8. Luego puso sobre él el pectoral, y puso dentro del pectoral el Urim y el Tumim.

8. Et superimposuit ei pectorale, et reposuit in pectorali Urim et Thummim.

9. Después puso la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra, en frente, puso la lámina de oro, la diadema santa; como Jehová había mandado a Moisés.

9. Deinde cidarim imposuit capiti ejus, ponens super cidarim ante faciem ejus laminam auream, coronam sanetam, sicut praceperat Jehova Mosi.

10. Y Moisés tomó el aceite de la unción, y ungió el tabernáculo y todas las cosas que había en él, y las santificó.

10. Accepit quoque Moses oleum unctionis, et unxit tabernaculum, et quaecunque erant in eo: et consecravit ilia.

11. Y roció de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, la fuente y su base, para santificarlos.

11. Et aspersit ex eo super altare septera vicibus, unxitque altare atque omnis vasa ejus, et concham et basim ejus, ut consecraret ea.

12. Derramó también del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y le ungió para santificarlo.

12. Fudit etiam ex oleo unctionis super caput Aharon, unxitque eum ut consecraret eum.

13. Después Moisés hizo acercar los hijos de Aarón, y les vistió las túnicas, y los ciñó con cintos, y les ató las tiaras, como Jehová lo había mandado a Moisés.

13. Fecit praeterea Moses accedere filios Aharon, induitque filius tunicis, et cinxit filius baltheo, atque alligavit eis mitras, quemadmodum praeceperat Jehova ipsi Mosi.

14. Luego hizo traer el becerro de la expiación, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del becerro de la expiación.

14. Adduxit quoque juvencum in hostium pro peccato, imposuitque Aharon et filii ejus manus suas super caput juvenci hostiae pro peccato.

15. Y lo degolló; y Moisés tomó la sangre, y puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purificó el altar; y derramó la sangre al pie del altar, y lo santificó para reconciliación sobre él.

15. Et mactavit, tulitque Moses sanguinem, posuitque super cornua altaris per circuitum digito suo, et expiavit altare: reliquum vero sanguinem fudit ad basim altaris, et sanctificavit illud ad expiandum illud.

16. Después tomó toda la grosura que estaba sobre los intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones y su grosura, y lo hizo arder Moisés sobre el altar.

16. Tulit praeterea totum adipem qui erat super intestina, et fibram jecoris et duos renes, adipemque eorum, adolevitque ea Moses super altare.

17. Mas el becerro, con su piel, su carne y su estiércol, lo quemó al fuego fuera del campamento; como Jehová lo había mandado a Moisés.

17. Juvencum vero et pellem ejus, et carnero ejus, et fimum ejus combussit igni extra castra, quemadmodum praeceperat Jehova ipsi Mosi.

18. Después hizo traer el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.

18. Post haec adduxit arietem holocausti, et admoverunt Aharon et filii ejus marius suas super caput arietis.

19. Y lo degolló; y roció Moisés la sangre sobre el altar alrededor.

19. Et mactavit, sparsitque Moses sanguinem super altare per circuitum.

20. Y cortó el carnero en pedazos; y Moisés hizo arder la cabeza, y los pedazos, y la grosura.

20. Arietem quoque concidit in frusta sua, adolevitque Moses caput, et frusta et adipem.

21. Lavó luego con agua los intestinos y las piernas, y quemó Moisés todo el carnero sobre el altar: era holocausto en olor grato, ofrenda encendida para Jehová; como Jehová lo había mandado a Moisés.

21. Intestina vero et crura lavit aqua, et adolevit Moses totum arietem super altare: holocaustum est in odorem quietis: oblatio est ignita Jehova, quemadmodum praeceperat Jehova Mosi.

22. Después hizo acercar el otro carnero, el carnero de las consagraciones, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.

22. Accedere fecit et arietem secundum, arietem consecrationum: posueruntque Ahaxon et filii ejus marius super caput arietis.

23. Y lo degolló; y tomó Moisés de la sangre y la puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el dedo gordo de su pie derecho.

23. Et mactavit, tulitque Moses de sanguine ejus, et posuit super tenerum auris Aharon dextrae, et super pollicem manus ejus dextrae et super pollicem petits ejus dextri.

24. Después hizo acercar los hijos de Aarón, y puso Moisés de la sangre sobre el lóbulo de su oreja derecha, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el dedo gordo de su pie derecho; y roció Moisés la sangre sobre el altar alrededor.

24. Adduxit et filius Aharon, posuitque Moses de sanguine super tenerum auris eorum dextrae, et super pollicem marius eorum dextrae, et super pollicem pedis eorum dextri: sparsitque Moses sanguinem super altare per circuitum.

25. Luego tomó la grosura, la cola, toda la grosura que estaba sobre los intestinos, el redaño del hígado, los dos riñones con su grosura, y la espaldilla derecha;

25. Tulit deinde adipem, et caudam: totumque adipem qui erat super intestina, et fibram jecoris, duosque renes, et adipem eorum, et armum dextrum.

26. y del canastillo de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, una torta de pan de aceite y un hojaldre, y los puso sobre la grosura y sobre la espaldilla derecha;

26. De canistro quoque infermentatorum quae erant coram Jehova, tulit tortam infermentatam unam, et tortam panis oleati unam, et laganum unum, posuitque cum adipe et cum armo dextro.

27. y lo puso todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos, y lo meció como ofrenda mecida delante de Jehová.

27. Et posuit omnia haec in manibus Aharon, et in manibus filiorum ejus, et ea agitate fecit agitatione coram Jehova.

28. Después tomó Moisés aquellas cosas de las manos de ellos, y las hizo arder en el altar sobre el holocausto: porque eran las consagraciones en olor grato, ofrenda encendida a Jehová.

28. Dein accepit Moses ilia ex manibus eorum, adolevitque super altare in holocaustum, consecrationes enim sunt in odorem quietis, oblatio ignita est Jehovae.

29. Y tomó Moisés el pecho, y lo meció como ofrenda mecida delante de Jehová; la porción del carnero de las consagraciones que correspondió a Moisés, como Jehová lo había mandado a Moisés.

29. Tulitque Moses pectus, et agitavit illud agitatione coram Jehova: et ex ariete consecrationum ipsi Most fuit in partera, quemadmodum praeceperat Jehova ipsi Most.

30. Y tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó a Aarón, sus vestiduras, a sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con él.

30. Tulit etiam Moses ex oleo unctionis, et de sanguine qui erat super altare, aspersitque super Aharon, super vestes ejus, et super filios ejus, et super vestes filiorum ejus cum eo: consecravitque Aharonem, et vestes ejus, et filios ejus, et vestes filiorum ejus cum eo.

31. Y dijo Moisés a Aarón y a sus hijos: Coced la carne a la puerta del tabernáculo de reunión; y comedla allí con el pan que está en el canastillo de las consagraciones, según yo he mandado, diciendo: Aarón y sus hijos la comerán.

31. Et dixit Moses ad Aharon et ad filios ejus, Coquite carnes ad ostium tabernaculi conventionis, ibi deniqne comedite eam, et panem qui est in canistro consecrationum, quemadmodum praecepi, dicendo, Aharon et filii ejus comedent eam.

32. Y lo que sobre de la carne y del pan, lo quemaréis al fuego.

32. Quod vero superfuerit de carne et pane, igni comburetis.

33. Ninguno de vosotros saldrá de la puerta del tabernáculo de reunión en siete días, hasta el día que se cumplan los días de vuestra consagración; porque por siete días serán consagrados.

33. Et ex ostio tabernaculi conventionis non egrediemini septem diebus, usque ad diem qua completi fuerint dies consecrationum vestrarum: septem enim diebus consecrabit manum vestram.

34. De la manera que hoy se ha hecho, mandó hacer Jehová para expiaros.

34. quemadmodum fecit in die hac, praecepit Jehova facere ad expiandum vos.

35. A la puerta del tabernáculo de reunión permaneceréis día y noche por siete días, y guardaréis la ordenanza delante de Jehová, para que no muráis; porque así me ha sido mandado.

35. Et ad ostium tabernaculi conventionis manebitis die et nocte, septem diebus, observabitisque observationem eoram Jehova, et non moriemini: sic enim jussus sum.

36. Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que mandó Jehová por medio de Moisés.

36. Fecit itaque Aharon et filii eius omnia verba quae praeceperat Jehova per manum Mosis.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea la primera vez que se lee cada capítulo.