El tesoro de David · Charles H. Spurgeon
Salmo 53: comentario de Charles H. Spurgeon (El tesoro de David)
Resumen del capítulo
Título
Al músico principal. Si el director del coro tiene el privilegio de cantar los júbilos de la gracia divina, no debe desdeñar entonar las miserias de la depravación humana. Esta es la segunda vez que se le confía el mismo salmo (véase el Salmo 14), y por eso debe ser tanto más cuidadoso al cantarlo. Sobre Mahalat. Aquí se escoge la melodía para el músico, probablemente alguna aria lúgubre y solemne; o quizá se indica un instrumento musical, y se pide al maestro del coro que lo haga el instrumento sobresaliente de la orquesta; en todo caso, esta es una indicación que no se halla en la copia anterior del salmo, y parece pedir mayor cuidado. La palabra «Mahalat» parece significar, en algunas de sus formas, «enfermedad», y en verdad este salmo es EL CANTO DE LA ENFERMEDAD DEL HOMBRE: la mortal mancha hereditaria del pecado. Masquil. Esta es una segunda nota adicional que no se halla en el Salmo 14, e indica que debe darse doble atención a este cántico tan instructivo. Salmo de David. No es una copia del Salmo 14, enmendada y revisada por una mano extraña; es otra edición del mismo autor, subrayada en ciertas partes y reescrita con otro propósito.
TEMA. La naturaleza mala del hombre se pone aquí ante nuestra vista por segunda vez, en casi las mismas palabras inspiradas. No todas las repeticiones son vanas repeticiones. Somos lentos para aprender y necesitamos línea sobre línea. David, tras una larga vida, halló a los hombres no mejores de lo que eran en su juventud. La Santa Escritura nunca se repite sin necesidad; hay buena causa para la segunda copia de este salmo; leámoslo con atención más profunda que antes. Si nuestra edad ha avanzado de catorce a cincuenta y tres, hallaremos la doctrina de este salmo más evidente que en nuestra juventud. Se ruega al lector que repase el Salmo 14, «Treasury of David», Vol. 1.
Notas explicativas y dichos pintorescos
Todo el salmo. Probablemente los dos salmos se refieren a épocas distintas; el catorce, a la porción más temprana del mundo o de la historia judía; el cincuenta y tres, a una posterior, quizá a un tiempo aún futuro. Con frecuencia se dice que Jehová, por medio de Cristo, se vuelve al mundo para ver cuál es su condición, y siempre con el mismo resultado. «Toda carne había corrompido su camino» en los días de Noé, y cuando «el Hijo del Hombre venga» de nuevo, se insinúa que apenas «hallará fe en la tierra». Los dos salmos se aplican también a personas diferentes. El primero se refiere a los enemigos de Dios, que tiemblan cuando se da a conocer su presencia; están en gran pavor, porque la venganza está por caer sobre ellos por sus pecados. Aquí al Ser Supremo se le llama Jehová. En el Salmo 53 se tienen presentes principalmente los intereses del pueblo de Dios. Los impíos son considerados como conspirando contra los justos, y en esta relación se examina su caso. El temor que era justo y razonable en el Salmo 14, porque concernía a los injustos bajo el sentimiento de un juicio inminente, se dice que es infundado en el 53, porque Dios estaba en medio de su pueblo, esparciendo los huesos de sus enemigos y mostrándose no como Jehová, sino como el Elohim de sus hijos redimidos. El Salmo 14 contempla el juicio; el 53, la liberación; y así, aunque aparentemente iguales, cada uno transmite una lección distinta. El salmo, pues, descriptivo de la corrupción universal y continua de la naturaleza del hombre, ocupa muy adecuadamente un lugar introductorio en una serie destinada a representar a los enemigos del Mesías, que se oponen a su iglesia durante su ausencia y que intentarán resistir su poder cuando vuelva. Antes de entrar en el examen del carácter de estos opositores, este salmo enseña que, mientras no sean cambiados por la gracia, todos se han extraviado; «no hay justo, ni aun uno», y que para todos hay un solo remedio: el Libertador que saldrá de Sion y que apartará de Jacob la impiedad. R. H. Ryland, M.A., en "The Psalms restored to Messiah," 1853.
Todo el salmo. El estado de la tierra debería ser hondamente sentido por nosotros. El mundo que yace en maldad debería ocupar gran parte de nuestros pensamientos. La enorme culpa, la inconcebible contaminación, el ateísmo inefablemente provocador de esta provincia caída del dominio de Dios podrían ser tema de nuestra incesante meditación y lamento. Para impresionárnoslo más, por tanto, el salmo repite lo que ya se cantó en el Salmo 14. Es el mismo salmo, con solo unas pocas palabras variadas; es «línea sobre línea, mandato sobre mandato»; las notas más melancólicas y sombrías del arpa suenan de nuevo en nuestro oído. No que el Señor quiera retenernos siempre, ni desproporcionadamente mucho, entre escenas de tristeza; pues en otros lugares repite de igual manera aquella melodía triunfantísima, Sal 40:6-12 y 108:6-13; pero es bueno volver de vez en cuando al campo abierto en el que todos fuimos hallados, arrojados en repugnante degradación. Andrew A. Bonar, en "Christ and his Church in the Book of Psalms," 1859.
Todo el salmo. Una segunda edición del Salmo 14, con variaciones más o menos importantes en cada versículo. Que cualquiera de estas composiciones sea una copia incorrecta de la otra es sumamente improbable, porque dos copias así del mismo salmo no se habrían conservado en la colección, y porque las variaciones son demasiado uniformes, coherentes y significativas para ser obra del azar o de mera corrupción tradicional. Que los cambios fueran hechos deliberadamente por un escritor posterior es improbable, porque difícilmente se habría tomado tal libertad con un salmo de David, y porque en ese caso la segunda forma habría sido excluida del Salterio, o sustituida por la primera, o conectada inmediatamente con ella. La única hipótesis satisfactoria es que el autor original lo reescribió después, con las modificaciones necesarias para destacar claramente ciertos puntos, pero sin intención de suplantar el uso de la composición original, que por eso conserva aún su lugar en la colección. Esta suposición se confirma por los títulos, que atribuyen ambos salmos a David... Como hecho general, puede afirmarse que las variaciones en el salmo que tenemos delante son tales que hacen la expresión más fuerte, más audaz y, en uno o dos casos, más oscura y difícil. J. A. Alexander, 1850.
Todo el salmo. Este salmo es una variación del Salmo 14. En cada uno de estos dos salmos el nombre de Dios aparece siete veces. En el Salmo 14 es tres veces Elohim y cuatro veces Jehová; en el presente salmo es siete veces Elohim. Christopher Wordsworth, 1868.
Todo el salmo. Dios, en este salmo, «habla dos veces», pues es casi palabra por palabra el mismo que el Salmo 14. Su propósito es convencernos de nuestros pecados, hacernos enrojecer y hacernos temblar a causa de ellos: hace falta «línea sobre línea» con este fin. Dios, por medio del salmista, muestra aquí:
- El hecho del pecado. Dios es testigo de él. Mira desde el cielo y ve toda la pecaminosidad de los corazones y de las vidas de los hombres. Todo esto está abierto y descubierto delante de él.
- La culpa del pecado. Es iniquidad (Sal 53:1, 4); es cosa injusta; es aquello en lo que no hay bien (Sal 53:1, 3); es apartarse de Dios (Sal 53:3).
- La fuente del pecado. ¿Cómo es que los hombres son tan malos? Sin duda porque no hay temor de Dios delante de sus ojos; dicen en su corazón que no hay Dios alguno que nos pida cuentas, ninguno ante quien debamos temblar. Las malas prácticas de los hombres brotan de sus malos principios.
- La necedad del pecado. Es un necio (a juicio de Dios, cuyo juicio sabemos que es recto) quien alberga tales pensamientos corrompidos. Los «que hacen iniquidad», sea lo que sea que pretendan, «no tienen entendimiento»; con verdad se puede decir que nada saben los que no conocen a Dios. Sal 53:4.
- La inmundicia del pecado. Los pecadores son «corruptos» (Sal 53:1); su naturaleza está viciada y echada a perder; su iniquidad es «abominable»; es odiosa al Dios santo y los hace odiosos a ellos; mientras que, por lo demás, él «no aborrece nada de lo que ha hecho». Por mucha pulcritud que pretendan los pecadores soberbios, es cierto que la maldad es la mayor suciedad del mundo.
- El fruto del pecado. ¡Mirad a qué grado de barbarie lleva por fin a los hombres! ¡Mirad su crueldad con sus hermanos! «Devoran a mi pueblo como si comiesen pan.» Como si no solo se hubieran vuelto bestias, sino bestias de presa. Mirad al mismo tiempo su desprecio de Dios: no lo han invocado, sino que desdeñan deberle algo.
- El temor y la vergüenza que acompañan al pecado (Sal 53:5). «Allí se sobresaltaron de pavor» los que habían hecho de Dios su enemigo; sus propias conciencias culpables los espantaron y los llenaron de horror. Esto capacita a la virgen, la hija de Sion, para avergonzarlos y exponerlos, «porque Dios los desechó».
- La fe de los santos, y su esperanza y su poder frente a este gran mal (Sal 53:6). Vendrá un Salvador, una gran salvación, una salvación del pecado. ¡Ojalá se apresure! porque traerá tiempos gloriosos y gozosos. Hubo en los tiempos del Antiguo Testamento quienes miraban y esperaban, oraban y aguardaban esta redención. Tales salvaciones se obraron a menudo, y todas eran típicas de los triunfos eternos de la iglesia gloriosa. Condensado de Matthew Henry, 1662-1714.
Sugerencias para el predicador
Véanse las sugerencias sobre el Salmo 14.
Salmos 53:1
Versículo 1. «Dice el necio en su corazón: No hay Dios.» Y esto lo hace porque es necio. Siendo necio, habla conforme a su naturaleza; siendo un gran necio, se mete con un gran tema y llega a una conclusión descabellada. El ateo es, moral y también mentalmente, un necio; un necio en el corazón además de en la cabeza; un necio en moral además de en filosofía. Con la negación de Dios como punto de partida, bien podemos concluir que el progreso del necio es rápido, desenfrenado, delirante y ruinoso. Quien empieza por la impiedad está listo para cualquier cosa.
«No hay Dios», interpretado, significa no hay ley, no hay orden, no hay freno a la lujuria, no hay límite a la pasión. ¿Quién sino un necio sería de esta opinión? ¡Qué manicomio, o más bien qué Acéldama, sería el mundo si tales principios sin ley llegaran a ser universales! Quien alberga de corazón un espíritu irreligioso y lo sigue hasta sus legítimas consecuencias es un hijo de Belial, peligroso para la república, irracional y despreciable. Todo hombre natural es, en mayor o menor grado, un negador de Dios. El ateísmo práctico es la religión de la raza.
«Se han corrompido.» Están podridos. Es inútil elogiarlos como dudadores sinceros y pensadores amables: están pútridos. Hoy se trata con demasiada delicadeza al ateísmo; no es un error inofensivo, es un pecado ofensivo y pútrido, y los hombres justos deben verlo bajo esa luz. Siendo todos los hombres más o menos ateos en espíritu, son también en ese grado corruptos; su corazón es inmundo, su naturaleza moral está decaída.
«Y han hecho abominable maldad.» Los malos principios pronto llevan a malas vidas. No se ve que la virtud sea promovida por el ejemplo de sus Voltaires y Tom Paines. Los que hablan tan abominablemente como para negar a su Hacedor actuarán abominablemente cuando les convenga. Es la abundante negación y olvido de Dios entre los hombres lo que es la fuente de la injusticia y del crimen que vemos a nuestro alrededor. Si no todos los hombres son externamente viciosos, ello se explica por el poder de otros y mejores principios, pero, dejado a sí mismo, el espíritu del «No hay Dios», tan universal en la humanidad, no produciría sino las acciones más repugnantes.
«No hay quien haga bien.» El único necio típico se reproduce en toda la raza; sin una sola excepción, los hombres han olvidado el camino recto. Esta acusación, hecha dos veces en el salmo y repetida una tercera vez por el apóstol Pablo, inspirado, es una acusación solemnísima y de alcance total, pero quien la hace no puede errar, sabe lo que hay en el hombre; ni cargará al hombre más de lo que pueda probar.
Notas explicativas y dichos pintorescos
Versículo 1. Dice el necio en su corazón, etc. Es en su corazón donde dice esto; este es el deseo secreto de todo pecho inconverso. Si el pecho de Dios estuviera al alcance de los hombres, sería apuñalado un millón de veces en un instante. Cuando Dios se manifestó en carne, era del todo amable; no hizo pecado; anduvo continuamente haciendo bienes; y sin embargo lo tomaron y lo colgaron de un madero; se burlaron de él y le escupieron. Y así harían de nuevo los hombres con Dios. Aprended: Primero. La espantosa depravación de vuestro corazón. Me atrevo a decir que no hay aquí un solo hombre inconverso que tenga la más remota idea de la monstruosa maldad que hay ahora dentro de su pecho. Esperad hasta estar en el infierno, y estallará sin freno. Pero aun así permitidme deciros lo que es: tenéis un corazón que mataría a Dios si pudiera. Si el pecho de Dios estuviera a vuestro alcance, y un solo golpe librara al universo de Dios, tenéis un corazón capaz de hacer el hecho. Segundo. El asombroso amor de Cristo: «Siendo aún enemigos, Cristo murió por nosotros.» Robert Murray M'Cheyne, 1813-1843.
Versículo 1. No hay Dios. ny'is propiamente es un sustantivo y significa no-entidad, o inexistencia: «nada de Dios», o «no existe tal cosa como Dios». No puede explicarse como un deseo: «¡Ningún Dios!», es decir, ¡ojalá no hubiera Dios!, porque ny'in en el uso siempre incluye el verbo sustantivo y niega la existencia, o al menos la presencia, de la persona o cosa a la que se antepone. Esto es claro también por el uso de la misma palabra en la última cláusula, donde su sentido es inequívoco. J. A. Alexander sobre el Salmo XIV.
Versículo 1. No hay Dios. Negando así la acción de la Providencia, porque la palabra Elohim, aquí traducida Dios, significa juez (compárese Éx 22:28), y se refiere no a la esencia, sino a la providencia de la Deidad. Daniel Cresswell, 1776-1844.
Versículo 1. Hay que notar que la Escritura dice: Dijo el necio en su corazón, y no «pensó en su corazón»; es decir, no lo piensa tanto por juicio como tiene buena voluntad de ser de esa creencia; pues viendo que no le conviene que haya un Dios, procura por todos los medios persuadirse y resolverse a ello, y se esfuerza en afirmarlo, probarlo y verificarlo para sí como cualquier tema o proposición; y a pesar de todo ese trabajo, la chispa de nuestra luz de creación, por la cual los hombres reconocen una Deidad, sigue ardiendo dentro; y en vano se esfuerza por alejarla del todo o apagarla, de modo que es por la corrupción de su corazón y voluntad, y no por la aprehensión natural de su cerebro e ingenio, que formula su opinión, como dice el poeta cómico: «Entonces mi mente llegó a ser de mi opinión», como si él mismo y su mente fueran dos cosas distintas; por tanto, el ateo más bien ha dicho, y sostenido en su corazón, que no hay Dios, que pensado o creído en su corazón. Francis Bacon (1560-1626), en "Thoughts on Holy Scripture".
Sugerencias para el predicador
Versículo 1. El interior y el exterior del necio.
Versículo 1.
- La necedad del ateísmo. El que dice que no hay Dios es un necio.
(a) No hay razón para la afirmación.
(b) Toda la razón está en contra.
- La sede del ateísmo es el corazón; es una incredulidad moral, no intelectual, el lenguaje de la voluntad, no del entendimiento.
- Causa del ateísmo.
(a) Amar el mal.
(b) Aborrecer el bien. G. R.
Salmos 53:2
Versículo 2. «Dios miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres.» Lo hizo en edades pasadas, y ha continuado su mirada firme desde su observatorio que todo lo abarca. «Para ver si había algún entendido, que buscara a Dios.» Si hubiera habido un solo hombre entendido, un solo verdadero amante de su Dios, el ojo divino lo habría descubierto. Esos paganos puros y admirables salvajes de los que tanto se habla no parecen haber sido visibles al ojo de la Omnisciencia, siendo el hecho que no viven en ninguna parte sino en el reino de la ficción. El Señor no buscó gran gracia, sino solo sinceridad y recto deseo, pero no los halló. Vio a todas las naciones, y a todos los hombres en todas las naciones, y todos los corazones en todos los hombres, y todos los movimientos de todos los corazones, pero no vio ni una cabeza clara ni un corazón limpio entre todos ellos. Donde los ojos de Dios no ven ninguna señal favorable, podemos estar seguros de que no la hay.
Notas explicativas y dichos pintorescos
Versículo 2. Que buscara a Dios. Aunque todas las cosas están llenas de Dios, él ha de ser buscado por los hombres piadosos, a causa de la oscuridad que rodea nuestras mentes por el pecado original. Pues tanto la carne como los sentidos y los afectos terrenales nos impiden conocerlo, aun estando él presente. Pedro Mártir, 1500-1562.
Versículos 2-3. Su pecado se describe en gradación. No entienden, porque un verdadero conocimiento de las cosas divinas forma la base de la conducta correcta hacia Dios; no buscan a Dios, porque solo les interesa aquel a quien una visión clara y segura aprehende como su posesión más alta; se han desviado, porque quien no se interesa por él se aleja de él con seguridad y se desvía de sus sendas; y todos se han corrompido (es decir, se han vuelto inútiles), porque la verdadera fuerza y aptitud del hombre para la virtud debe brotar de la fuente de la comunión con Dios. Agustus F. Tholuck.
Sugerencias para el predicador
Versículo 2.
- Dios no ha dejado al mundo a su suerte.
- Toma particular nota de todo lo que hay en él.
- Lo único que valora en él es el conocimiento de sí mismo. G. R.
Salmos 53:3
Versículo 3. «Cada uno se había vuelto atrás.» Toda la masa de la humanidad, toda ella, se ha vuelto atrás. En el Salmo 14 se decía que se desviaba, lo cual ya era bastante malo, pero aquí se la describe corriendo en dirección diametralmente opuesta. La vida de la humanidad no regenerada está en directo desafío a la ley de Dios, no meramente aparte de ella sino opuesta a ella. «Todos se han corrompido.» Toda la masa está agriada por una levadura mala, ensuciada con una contaminación que todo lo penetra, hecha rancia por una putrefacción general. Así, a los ojos de Dios, nuestra naturaleza atea no es la cosa perdonable que pensamos. Los errores acerca de Dios no son las enfermedades leves que algunos consideran, son males abominables. Hermoso es el mundo para los ojos ciegos, pero para el Jehová que todo lo ve es de otro modo. «No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.» ¿Cómo podría haberlo, cuando toda la masa estaba leudada con tan mala levadura? Esto pone fin a las ficciones del salvaje inocente, el patriarca solitario, «el indio cuya mente sin instrucción», etc. El verso de Pope:
«Padre de todos, en toda edad,
en todo clima adorado,
por santo, por salvaje o por sabio,
Jehová, Júpiter o Señor»,
se evapora en humo. La raza caída del hombre, abandonada a su propia energía, no ha producido un solo amante de Dios ni hacedor de santidad, ni lo producirá jamás. La gracia debe intervenir, o no se hallará un solo ejemplar de humanidad que siga lo bueno y lo verdadero. Este es el veredicto de Dios tras mirar a la raza desde lo alto. ¿Quién lo contradirá?
Notas explicativas y dichos pintorescos
Versículo 3. Todos se han corrompido. wxlag neelachu. Se han vuelto agrios y rancios; metáfora tomada de la leche que ha fermentado y se ha agriado, ranciado y echado a perder. Adam Clarke, 1760-1832.
Versículo 3. (segunda parte). La palabra wxlag, traducida se han corrompido, podría leerse se han vuelto podridos o pútridos. John Morison, 1829.
Versículo 3. (última parte). Los hombres malos no solo son culpables de pecados de comisión, habiendo hecho abominable maldad, sino que son culpables de muchos pecados de omisión. De hecho, nunca han hecho un solo acto santo. Pueden ser morales, decentes, amables, pueden pertenecer a la iglesia; pero no hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno. William S. Plumer.
Salmos 53:4
Versículo 4. «¿No tendrán conocimiento todos los que hacen iniquidad?» Sabiduría no tienen, ciertamente, pero hasta algo tan común como el conocimiento podría haberlos refrenado. ¿No pueden ver que hay un Dios? ¿Que el pecado es una cosa mala? ¿Que la persecución recae sobre la propia cabeza del hombre? ¿Son tan completamente necios que no saben que son sus propios enemigos y se están arruinando a sí mismos? «Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan.» ¿No ven que tal alimento será difícil de digerir y les provocará un horrible vómito cuando Dios trate con ellos en justicia? ¿Pueden imaginar que el Señor les permitirá devorar a su pueblo con impunidad? Deben de estar verdaderamente locos. «A Dios no invocan.» Llevan adelante sus crueles empresas contra los santos y usan todo medio excepto aquel que es esencial para el éxito en todo caso, a saber, la invocación de Dios. En este respecto los perseguidores son algo más coherentes que los fariseos, que devoraban las casas de las viudas y además oraban. El hombre natural, como Ismael, no ama a la simiente espiritual, le tiene mucho celo y de buena gana la destruiría porque es amada de Dios; y sin embargo el hombre natural no busca de Dios un favor semejante. La mente carnal envidia a los que obtienen misericordia, y sin embargo no buscará ella misma la misericordia. Hace el papel del perro del hortelano. Los pecadores, por celos maliciosos, devorarán a los que oran, pero ellos mismos no orarán.
Notas explicativas y dichos pintorescos
Versículo 4. ¿No tendrán conocimiento todos los que hacen iniquidad? La conciencia es un medio para refrenar y contener, controlar y reprender a la naturaleza corrupta y sus formas hinchadas. No está allí como habitante nativo, sino como una guarnición puesta en una ciudad rebelde por el gran Gobernador del mundo, para mantener dentro de límites la rebelión de los habitantes, que de otro modo estallarían en confusión inmediata. David, hablando de la corrupción del hombre por naturaleza, tras esta pregunta: ¿No habrá algún conocimiento que les descubra sus malas obras? Sí, dice él: ¿No tienen conocimiento los que devoran a mi pueblo como pan? Sí; y por eso (Sal 53:5) tienen a menudo pavor, habiendo puesto Dios esto allí para vencerlos con el temor; y por ello refrenarlos de muchos ultrajes contra el pueblo de Dios, al cual, en sus deseos, y a veces en la práctica, devoran como pan. Por tanto, este conocimiento está puesto como un freno a la naturaleza corrupta, como se puso un garfio en las narices de Senaquerib (Is 37:29), para dominar y domar a los hombres y vencerlos con el temor. Si no tuvieran conocimiento, se devorarían unos a otros, y a la iglesia, como pan; pero ahí está su temor, dice él; es decir, de ahí viene que se mantengan en respeto. Thomas Goodwin, 1600-1679.
Versículo 4. Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan. C'est, n'en font non plus de conscience, que de manger un morceau de pain. (Es decir, no tienen más escrúpulo en hacer esto que en comer un trozo de pan.) Margen francés.
Versículo 4. Mi pueblo. David puede llamar su pueblo a los piadosos, por su estima hacia ellos y porque eran sus sostenedores y amigos. Se mantuvieron fieles a él en todas sus aflicciones. («Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios», Rt 1:16.) Benjamin Boothroyd, 1836.
Sugerencias para el predicador
Versículo 4. Hasta dónde el conocimiento es y no es un freno a la impiedad.
Versículo 4. Es pecado no invocar a Dios.
- ¿Qué es invocar a Dios? Se requieren tres cosas en ello.
(a) Acercarse a él.
(b) Hablarle. 1 S 1:12-13.
(c) Orarle.
- ¿Cómo debemos invocar a Dios?
(a) Con reverencia, considerando (1) la santidad y grandeza de Dios; (2) nuestro propio pecado y debilidad. Gn 18:27.
(b) Con entendimiento. 1 Co 14:15. (1) De lo que pedimos. (2) De a quién se lo pedimos.
(c) Con sumisión.
(d) Con fe. Mr 11:24; Stg 1:6.
(e) Con sinceridad. Stg 4:3.
(f) Con constancia. (1) De modo que estemos siempre en disposición de orar. (2) De modo que aprovechemos todas las ocasiones de derramar nuestras almas en oración a Dios. (3) De modo que no dejemos pasar ningún día sin oración.
- Cómo se ve que es pecado no invocar a Dios.
(a) Él lo ha mandado. Is 55:6; 1 Ti 2:8.
(b) Porque orar es una de las partes principales del culto que debemos a Dios.
- ¿Quiénes son culpables de este pecado?
(a) Todos los que oran a cualquier otro que no sea Dios.
(b) Todos los que descuidan la oración pública, privada o familiar.
(c) Todos los que oran, pero no como es debido. William Beveridge (1636-1708), en "Thesaurus Theologicus."
Salmos 53:5
Versículo 5. «Allí se sobresaltaron de pavor, donde no había miedo.» David ve el fin de los impíos y el triunfo final de la simiente espiritual. Los rebeldes marchan furiosos contra los piadosos, pero de repente son presa de un pánico sin causa. Los que antes se jactaban sin temor tiemblan como las hojas del álamo temblón, asustados de sus propias sombras. En esta frase y en este versículo, este salmo difiere mucho del catorce. Evidentemente expresa un estado más elevado de realización en el poeta; subraya la verdad con expresiones más fuertes. Sin causa se alarman los malvados. El que niega a Dios es en el fondo un cobarde, y en su infidelidad es como el muchacho en el cementerio que «silba para darse ánimo». «Porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti.» Cuando los malvados ven la destrucción de sus compañeros, bien pueden acobardarse. Poderosas eran las huestes que sitiaron a Sion, pero fueron derrotadas, y sus cadáveres insepultos demostraron el poderío del Dios cuyo ser se atrevieron a negar. «Los avergonzaste, porque Dios los desechó.» El pueblo de Dios bien puede mirar con burla a sus enemigos, puesto que son objeto del desprecio divino. Ellos se mofan de nosotros, pero nosotros con mucha mayor razón podemos reírnos de ellos con desdén, porque el Señor nuestro Dios los considera menos que nada y vanidad.
Notas explicativas y dichos pintorescos
Versículo 5. Allí se sobresaltaron de pavor, donde no había miedo. Hay un temor necio y supersticioso, cuando los hombres se asustan de sus sombras, como Pisandro temía encontrarse con su propia alma; y Antenor no salía nunca de casa sino en un coche cerrado por todos lados, o con un escudo llevado sobre su cabeza, temiendo, supongo, que el cielo se cayera sobre él, conforme a lo que dice el salmo: Temen donde no hay miedo. John King, 1559-1621.
Versículo 5. Allí se sobresaltaron de pavor, donde no había miedo. ¡Mirad qué espantoso infierno es una conciencia herida! Porque ¿por qué teme Caín que lo maten, si no había nadie vivo que lo hiciera sino su padre y su madre, y quizá algunas hijas que la Escritura no nombra? Es justo juicio de Dios que los que no quieren temer al Señor, que es el único a quien se ha de temer, tengan miedo de quienes con justicia no son motivo de temor. El que poco antes no temió matar a su hermano, ahora se ha vuelto un terror para sí mismo. Por esto podemos considerar también cuál es el arrepentimiento de los malvados: ven quizá la culpa junto con el castigo, pero admiten la culpa y lamentan el castigo. Nicholas Gibbens, 1602.
Sugerencias para el predicador
Versículo 5.
- Lo que los perseguidores son para sí mismos: sus propios atormentadores, llenos incluso de temores infundados.
- Lo que son unos para otros: aunque ahora actúan de acuerdo, después sus huesos serán esparcidos.
- Lo que son para aquellos a quienes persiguen: puestos en vergüenza ante ellos.
- Lo que son para Dios: un desprecio y una burla. G. R.
Salmos 53:6
Versículo 6. «¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!» ¡Quiera Dios que la batalla final estuviera ya bien concluida! ¿Cuándo vengará el Señor a sus escogidos? ¿Cuándo llegará a su fin la larga opresión de los santos y la gloria coronará sus cabezas? La palabra salvación está en plural, para mostrar su grandeza. Cuando Dios haga volver a los cautivos de su pueblo, Jacob se gozará, e Israel se alegrará. Puesto que el yugo ha sido pesado y la servidumbre cruel, la libertad será feliz y el triunfo gozoso. La segunda venida y la restauración de Israel son nuestra esperanza y expectación. Hemos intentado poner en rima los dos últimos versículos de este salmo:
Los enemigos de Sion tiemblan de espanto.
Donde no había miedo se acobardan;
pues bien saben que aquella espada poderosa
corta a través de las cotas de malla.
El Señor de antaño ensució sus escudos
y despreció todas sus lanzas;
sus huesos yacieron esparcidos por los campos,
insepultos y sin llanto.
Sean los enemigos de Sion llenos de vergüenza;
sus hijos son bendecidos por Dios;
aunque los burladores desprecien ahora su nombre,
el Señor quebrará la vara.
¡Oh, que nuestro Dios se volviera a Sion,
Dios vestido de salvación!
Entonces las arpas de Judá aprenderían música
e Israel se alegraría.
Sugerencias para el predicador
Versículo 6.
- Hay salvación para Israel.
- Esa salvación está en Sion.
- Su salvación permanece allí cuando son desterrados de ella.
- Su gozo se hace mayor cuando regresan. G. R.
Traducción del inglés hecha con IA para Berea.