El tesoro de David · Charles H. Spurgeon

Salmo 76: comentario de Charles H. Spurgeon (El tesoro de David)

Resumen del capítulo

Título

Al músico principal; en Neginot. Aquí se instruye al director a ejecutar este cántico con música de instrumentos de cuerda. Se llamó al maestro de los arpistas por su más hábil minstrelería, y en verdad el cántico es digno de los sonidos más dulces que las cuerdas puedan dar. Salmo o Cántico de Asaf. El estilo y la materia indican la misma mano que escribió el anterior; y fue admirable disposición la que los puso juntos. La fe en el Salmo 75 cantaba victorias por venir, y aquí canta triunfos alcanzados. El presente salmo es un canto de guerra sumamente jubiloso, un peán al Rey de reyes, el himno de una nación teocrática a su gobernante divino. No necesitamos marcar divisiones en un cántico donde la unidad se conserva tan bien.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Todo el salmo. Ningún salmo tiene mayor derecho a seguir al Salmo 75 que este, que está rotulado Al director, con acompañamiento de instrumentos de cuerda (véase Sal 4:1*), salmo de Asaf, cántico.* Expresiones semejantes (Dios de Jacob, Sal 75:10; 77:7; santos, impíos de la tierra, Sal 75:9; 76:10) y el mismo sello en todo él abogan por la unidad de autoría. En otros aspectos también forman un par: el Salmo 75 prepara el camino para la obra divina de los juicios como inminente, que el Salmo 76 celebra como ya ocurrida. Franz Delitzsch.

Salmos 76:1

Versículo 1. Dios es conocido en Judá. Si es desconocido en todo el mundo, él se ha revelado de tal modo a su pueblo por sus obras de gracia, que no es para ellos un Dios desconocido. En Israel es grande su nombre. Ser conocido, en el caso del Señor, es ser honrado: quienes conocen su nombre admiran su grandeza. Aunque Judá e Israel estaban desdichadamente divididos políticamente, los piadosos de ambas naciones coincidían respecto de Jehová su Dios; y en verdad, cualesquiera cismas que afeen la iglesia visible, los santos siempre «aparecen como uno» al magnificar al Señor su Dios. Oscuro es el mundo de fuera, pero dentro del círculo favorecido Jehová es revelado, y es la adoración de todos los que lo contemplan. El mundo no lo conoce, y por eso lo blasfema, pero su iglesia está llena de ardor para proclamar su fama hasta los fines de la tierra.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 1. Dios es conocido en Judá. Dios es verdadera y salvíficamente conocido solo en su Hijo y por medio de él; Dios, en efecto, es conocido oscura y tenuemente en sus obras, como Dios de poder; en su providencia, como Dios de autoridad, sabiduría y orden; en sus misericordias comunes, como Dios de bondad; y en sus castigos y juicios, como Dios de justicia; pero en Cristo, abierto y predicado en el evangelio, Dios es conocido con un conocimiento claro, consolador y salvador, como Padre de gracia y de singular misericordia y benignidad. En Judá (dice el salmista) es conocido Dios; en Israel es grande su nombre. En Judá, en su iglesia, donde están su palabra y sus ordenanzas, donde se predica a Cristo y se abre el misterio de la salvación del hombre, allí Dios es conocido verdaderamente, sin error, claramente, sin oscuridades, y salvíficamente, sin incertidumbres; allí es conocido como Rey en sus cortes, por la gloria y la hermosura que allí manifiesta; como maestro en su escuela, por la sabiduría y el conocimiento que allí imparte; como morador en su casa, por los santos órdenes que allí prescribe y el gracioso gobierno y dominio que allí erige y ejerce en las almas de sus siervos; como esposo en la sala del banquete, por los manjares espirituales que allí prepara, por la clara y abierta manifestación de sí mismo, y el amor y los consuelos que allí ministra a sus amigos e invitados espirituales; y su nombre es grande en Israel; su poder, sabiduría, verdad, amor y bondad son muy magnificados y gloriosísimos en la comprensión de quienes lo conocen en Cristo Jesús. Alexander Grosse.

Versículo 1. Su nombre. Por el nombre de Dios se entiende aquí Dios mismo; pues en cuantos buenos efectos Dios se expresa hacia su iglesia (kirk), tantos nombres se da a sí mismo para que ella lo alabe. Por ejemplo, cuando promete a su iglesia gratuitamente gracia y misericordia, su iglesia le da un nombre y lo llama misericordioso. Cuando cumple su promesa y se muestra Dios fiel a su iglesia, su iglesia le da un nombre y lo llama Dios verdadero. Cuando libra a su iglesia del peligro y se muestra Dios poderoso y terrible contra sus enemigos, la iglesia le da un nombre y lo llama Dios potente, y así en los demás efectos suyos; de modo que por el nombre de Dios se entiende aquí Dios mismo, en cuanto Dios se da a conocer en sus obras maravillosas. Robert Bruce.

Versículo 1. En Israel es grande su nombre. Propiamente el gran nombre en Israel, es decir, en la iglesia, es el nombre de Jesús, que es grande, primero, por su eficacia: pues significa Salvador. No hay otro nombre bajo el cielo en que podamos ser salvos. Segundo, es grande en dignidad: pues es el nombre que es sobre todo nombre... Tercero, es grande en la amplitud de su alcance, Sal 8:1: ¡Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! Thomas Le Blanc.

Sugerencias para el predicador

Versículo 1. La reverencia al nombre de Dios es proporcional al verdadero conocimiento de él.

Salmos 76:2

Versículo 2. En Salem está su tabernáculo. En la ciudad pacífica mora, y la paz se perpetúa, porque allí está plantada su sagrada tienda. La iglesia de Dios es el lugar donde el Señor permanece, y él es para ella el Señor y dador de la paz. Y su morada en Sion. En el monte escogido estaba el palacio del Señor de Israel. Es la gloria de la iglesia que el Redentor la habite por su Espíritu Santo. Vanos son los asaltos del enemigo, pues no nos atacan solo a nosotros, sino al Señor mismo. Emanuel, Dios con nosotros, halla morada entre su pueblo, ¿quién entonces nos hará mal?

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 2. En Salem está su tabernáculo. No carece de sentido que Jerusalén reciba el nombre de Salem; pues con ello se insinúa que el tabernáculo de Dios, a pesar del asalto de los enemigos, en el mismo corazón de los tumultos de la guerra permaneció en paz. ¡Cuánto más, ahora que los invasores habían sido derribados, se gozaría de prosperidad! Hermann Venema.

Versículo 2. En Salem está su tabernáculo. Dios el Espíritu Santo es un espíritu de paz, es el consolador; él sella la paz (2 Co 1:22). Esta bendita paloma trae en su pico la rama de olivo de la paz: una disposición pacífica evidencia algo de Dios en un hombre, por eso Dios ama morar allí. «En Salem está el tabernáculo de Dios»: Salem significa paz; Dios mora en un espíritu pacífico. Thomas Watson.

Versículo 2. En Salem está su tabernáculo, etc. Todas las versiones antiguas, así como las dos inglesas, han pasado por alto una fuerza especial de este pasaje. No hay en las palabras referencia directa a morada humana alguna, sino a la guarida del León de Judá. La palabra wkm no significa solo su tabernáculo, sino su cubil, y así se traduce en otro lugar (Jer 25:38): «Dejó cual leoncillo su guarida»; y la palabra más vaga wtgwem que sigue bien puede traducirse por «cubil» o alguna frase equivalente. Sal 10:9. Simon De Muis.

Vv. 2-3. El cuidado de Salem, o Sion, está en el fondo de todo el poderoso obrar de Dios entre los hijos de los hombres. Toda obra poderosa de Dios en el mundo puede ir precedida de estos dos versículos. Todo el curso de los asuntos del mundo es dirigido por la providencia en referencia al bien de Salem. John Owen.

Sugerencias para el predicador

Versículo 2. La relación peculiar de Dios con su iglesia.

Versículo 2. (primera parte). Una iglesia pacífica, tabernáculo de Dios. Los beneficios que confiere la paz, los males de la contienda, las causas de la disensión y los medios de promover la unidad.

Salmos 76:3

Versículo 3. Allí quebró las saetas del arco. Sin dejar su tranquila morada, envió su palabra y rompió las flechas de sus enemigos antes de que pudieran dispararlas. La idea es sublime y señala la facilidad, la perfección y la rapidez de la acción divina. El escudo, la espada y las armas de guerra. Toda arma, ofensiva y defensiva, la hizo el Señor pedazos; los dardos portadores de muerte y la armadura protectora de la vida fueron igualmente inútiles cuando el Quebrantador envió su palabra de poder. En los conflictos espirituales de esta y de toda época se verá lo mismo; ninguna arma forjada contra la iglesia prosperará, y toda lengua que se levante contra ella en juicio, ella la condenará. Selah. Conviene que nos detengamos en tema tan conmovedor del alma y demos al Señor nuestra agradecida adoración; por eso se inserta una pausa.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 3. Allí. Obsérvese que se dice: Allí quebró, a saber, en su templo, su morada allí. Pues a ese su templo lleva la coherencia del versículo anterior, ya que fue lo último mencionado, y con el mayor énfasis. En la historia leemos que la derrota de Senaquerib vino de la oración de Ezequías en el templo; pues al recibir la carta de Senaquerib, y oír Ezequías la blasfemia, se dirigió allá, entró de inmediato en el templo y comenzó su oración así: «Oh Dios de Israel, que moras entre los querubines». Lo invoca con ese título de su morada en el lugar santísimo, y por tanto de oír allí las oraciones. Así consta tanto en Isaías como en 2 R 19:15. Y qué apropiadamente, en respuesta a esto, se dice aquí en el salmo que Dios dio sentencia al instante desde su tabernáculo, y tan de repente, que la misma ejecución se dice hecha allí, es decir, desde allí. Y además, en el v. 8 del salmo se dice que fue también una sentencia desde el cielo: Desde los cielos hiciste oír juicio (llamado así porque era la sentencia de Dios como juez). Así oró Ezequías, y así oyó Dios; y ambos como en el templo. Thomas Goodwin.

Versículo 3. Allí. Estos hombres, a saber, el rey de Asiria y sus cómplices, vinieron a echar a Dios de su morada; pero él salió en defensa de su propia casa y les mostró que no se movería a placer de ellos. Robert Bruce.

Sugerencias para el predicador

Versículo 3. Las glorias cristianas, o las victorias concedidas a la iglesia sobre el paganismo, la herejía, la persecución, etc.

Versículo 3.

(a) Por la fe.

(b) Por la oración. «Las armas de nuestra milicia», etc.

Salmos 76:4

Versículo 4. Ilustre eres tú, y glorioso, más que los montes de caza. Mucho más debe ser exaltado Jehová que todos los poderes invasores que procuraron oprimir a su pueblo, aunque en poder y grandeza fueran comparables a montañas. Asiria había saqueado a las naciones hasta enriquecerse con montañas de botín; esto se tenía entre los hombres por gloria, pero el salmista despreció tal renombre y declara que el Señor era mucho más ilustre. ¿Qué son los honores de la guerra sino jactancias de asesinato? ¿Qué la fama de los conquistadores sino el hedor de la matanza? Pero el Señor es glorioso en santidad, y sus terribles obras se hacen con justicia para defensa de los débiles y liberación de los esclavizados. El mero poder puede ser glorioso, pero no es excelente: cuando contemplamos los hechos poderosos del Señor, vemos una perfecta fusión de ambas cualidades.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 4. Dios no era conocido en Babilonia, en Egipto, en otras naciones; su tabernáculo y morada no estaba entre ellas, y por eso no eran gloriosas. Pero véase lo que hay en el v. 4: Ilustre eres tú, y glorioso, más que los montes de caza; tú, Judá, tú, Israel, tú, Salem, tú, Sion, que tienes misericordias y bendiciones espirituales, eres más glorioso que ellas, sea cual sea su gloria. ¿Tienen las naciones de afuera hermosas torres? Tú tienes el templo; ¿tienen suntuosas ciudades? Tú tienes Jerusalén, la ciudad de Dios; ¿tienen sabios? Tú tienes los profetas; ¿tienen dioses de oro, plata y piedra? Tú tienes al Dios vivo y verdadero, Jehová, por tu Dios; ¿tienen leyes humanas que son buenas? Tú tienes leyes divinas que las superan; ¿tienen excelencias temporales? Tú tienes espirituales; ¿tienen la gloria del mundo? Tú tienes la gloria del cielo. William Greenhill.

Versículo 4. Los montes de caza. ¿Por qué se llaman montes de caza? Hay una referencia a las guaridas de los leones en los montes, de donde se lanzan sobre los que pasan por allí y los despedazan. De la misma manera la morada de Dios se representó arriba bajo el título de tabernáculo o guarida. Además, este es un epíteto místico de los montes de Judá, con el cual se insinúa que los enemigos que se atreven a acercarse a esa guarida suelen ser despedazados: de lo cual se acababa de dar un terrible ejemplo en el caso del asirio, allí derribado, despedazado y despojado. Compárese Is 31:4. Hermann Venema.

Sugerencias para el predicador

Versículo 4. El Señor, nuestra porción, comparado con los tesoros de los imperios.

Versículo 4.

(a) Crueldad en lugar de amor.

(b) Violencia en lugar de paz.

(a) Más gloriosa, porque más excelente.

(b) Más excelente, porque más gloriosa. Ambas cosas son más reales y permanentes. G. R.

Salmos 76:5

Versículo 5. Los fuertes de corazón fueron despojados. Vinieron a despojar, y ¡he aquí que ellos mismos son despojados! Sus fuertes corazones están fríos en la muerte, el ángel de la peste ha secado su sangre vital, su mismo corazón les ha sido quitado. Durmieron su sueño. Su último sueño, el sueño de la muerte. Y ninguno de los varones fuertes halló sus manos. Sus brazos están paralizados, no pueden alzar un dedo, pues el rigor de la muerte los ha entumecido. ¡Qué escena fue aquella cuando el ejército de Senaquerib fue destruido por completo en una sola noche! Las manos que ardían furiosas por derribar Jerusalén no pudieron ni siquiera levantarse del césped, los guerreros más valientes eran tan débiles como los lisiados paralíticos de la puerta del templo, y ni los ojos podían abrir, un sueño profundo selló su vista en tinieblas eternas. Oh Dios, ¡cuán terrible eres! Así pelearás por nosotros y, en la hora del peligro, derribarás a los enemigos de tu evangelio. Por eso en ti confiaremos y no temeremos.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 5. Los fuertes de corazón fueron despojados. Estas palabras indican aquel pasmo de la mente que priva de juicio y de poder. Los valientes son despojados de su corazón: es decir, quienes en otros tiempos eran sabios y animosos han perdido ahora el corazón, y han sido reducidos a necedad y estupidez. Hermann Venema.

Versículo 5. Los fuertes de corazón fueron despojados. Tras el quebrantamiento de sus armas se registra su despojo, pues este sigue a la matanza de los enemigos. Ni se hace mención de ello sin razón. Habían venido a despojar, y por eso son merecidamente despojados. Musculus.

Versículo 5. Los fuertes de corazón fueron despojados. Algunos lo traducen: Fueron despojados de su fuerte corazón. Los fuertes de corazón, los poderosos, son despojados. El hombre fuerte puede ser despojado por uno más fuerte; es un buen sentido, pero se traduce con más elegancia: fueron despojados de su fuerte corazón; es decir, el Señor les saca el corazón del pecho. Hombres audaces, que nada temen, se convierten en Magor-misabib, terror por todas partes; se les quita su corazón fuerte, y están tan lejos de ser terror para otros hombres que huyen de la sombra de un hombre; su valor ha caído; no pueden dar a un niño una mirada segura, y menos mirar de frente los peligros o a los enemigos. Joseph Caryl.

Versículo 5. (última parte). La fuerza y el poder de un hombre están en sus manos; si se van, toda su esperanza se va. Si a un hombre le quitan la espada, hará lo que pueda con las manos; pero si sus manos se van, puede irse a dormir por cualquier disturbio que cause. Que los hombres no hallen sus manos es no tener el poder para ejecutar sus designios que antes tenían. John Owen.

Versículo 5. (última parte). Así como decimos de un hombre que anda cojo o perezosamente: «no encuentra sus pies», así de un hombre que obra con torpeza o pereza, o de un soldado que pelea con desgana y cobardía, se dice que no halla sus manos. Joseph Caryl.

Vv. 5-6.

Pues el Ángel de la Muerte extendió sus alas en el viento,

y sopló en el rostro del enemigo al pasar;

y los ojos de los durmientes se pusieron mortales y fríos,

y sus corazones solo una vez se alzaron, y quedaron inmóviles para siempre.

Y allí yacía el corcel con la nariz muy abierta,

pero por ella ya no rodaba el aliento de su orgullo:

y la espuma de su jadeo yacía blanca sobre el césped,

y fría como la espuma de la ola que rompe en la roca.

Y allí yacía el jinete, desfigurado y pálido,

con el rocío en la frente y el óxido en la cota de malla;

y todas las tiendas estaban en silencio, y solo los estandartes,

las lanzas sin alzar, la trompeta sin sonar. Lord George Gordon Byron.

Sugerencias para el predicador

Versículo 5. Durmieron su sueño. Diversas clases de muertes o sueños para las diversas clases de hombres.

Salmos 76:6

Versículo 6. A tu reprensión. Una palabra lo cumplió todo, no hizo falta un solo golpe. Oh Dios de Jacob. Dios de tu pueblo luchador, que de nuevo, como su padre, suplanta a su enemigo; Dios del pacto y de la promesa, en este carácter lleno de gracia has peleado por tu nación escogida. El carro y el caballo cayeron en profundo sueño. Ya no relincharán ni retumbarán; callan los pisoteos de los caballos y el estrépito de los carros; la caballería no arma más su estruendo. Los israelitas siempre tuvieron un temor especial a los caballos y a los carros con hoces; y por eso la repentina quietud de toda la fuerza enemiga en este departamento se hace tema de especial regocijo. Los caballos yacían tendidos en tierra y los carros estaban inmóviles, como si todo el campamento se hubiera dormido. Así puede el Señor enviar un sueño judicial sobre los enemigos de la iglesia, presagio de la muerte segunda, y esto puede hacerlo cuando están en el cenit de su poder y, según imaginan, en el acto mismo de borrar la memoria de su pueblo. Los Rabsaces del mundo pueden escribir cartas terribles, pero el Señor no responde con pluma y tinta, sino con reprensiones que llevan muerte en cada sílaba.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 6. Cayeron en profundo sueño. Es notable que el verbo usado aquí es el mismo que se emplea en la narración del acto de Jael y de la muerte del orgulloso enemigo de Israel, Sísara, sumido en profundo sueño por el poder de Dios que obraba por mano de una mujer. Christopher Wordsworth.

Salmos 76:7

Versículo 7. Tú, temible eres tú. No Senaquerib, ni Nisroc su dios, sino Jehová solo, que con una reprensión silenciosa había marchitado todo el ejército del monarca.

«Témanle, santos, y entonces

nada más tendrán que temer.»

El temor del hombre es un lazo, pero el temor de Dios es una gran virtud y tiene gran poder para bien sobre la mente humana. A Dios hay que temerlo profunda, continua y exclusivamente. Sea toda adoración solo para él. ¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira? ¿Quién, en verdad? Los ángeles cayeron cuando su rebelión provocó su justicia; Adán perdió su lugar en el paraíso de la misma manera; Faraón y otros soberbios monarcas pasaron ante su ceño; ni hay en la tierra ni en el infierno quien pueda soportar el terror de su ira. Cuán bienaventurados son los que están al abrigo de la expiación de Jesús, y por eso no tienen motivo para temer la justa ira del Juez de toda la tierra.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 7. Tú, temible eres tú. El énfasis en la palabra tú, redoblada, significa tanto como si dijera: No los principados, no las potestades, no el infierno, no la muerte, ni cosa alguna por sí misma, sino tú, oh Señor, solo tú eres el que debe ser temido. Los argumentos y razones para confirmarlo son dos, aquí expuestos en el texto: el primero se saca de la ira de Dios, que ha decretado y en consecuencia ejecuta venganza sobre todos los soberbios. El segundo se saca de su poder; ni príncipes, ni ejércitos, ni hombres, ni ángeles pueden soportar el soplo de su furor; porque ¿quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira?... La ira de Dios es una carga terrible, indecible, insoportable, intolerable. Cada palabra del texto tiene un énfasis especial para probarlo. ¿Quién podrá estar en pie? ¿Quién? ¿Los ángeles? No son sino como rayos refractados; si Dios escondiera su rostro, dejarían de brillar. ¿El hombre? Su gloria y pompa, como los colores del arco iris, se desvanecen cuando Dios hace salir en ira el resplandor de su rostro. ¿Los demonios? Si él dice la palabra, caen del cielo como rayo. Delante de ti. Estar en pie. ¡Qué! ¿Una caña contra un cedro, un cardo del Líbano contra un cedro del Líbano; una pluma contra una llama; un saltamontes contra un Todopoderoso, una cabeza de vidrio contra una vara de bronce? Cuando se encienda tu ira. Ira. Enviándola de modo que hiere como flechas; ira, derramándola de modo que ahoga como agua; ira, encendiéndola de modo que quema como fuego; un fuego consumidor; pero me dirán que tal fuego puede apagarse; un fuego inextinguible; pero como este puede cesar de arder cuando le falta materia, es, en una palabra, un fuego eterno, que nunca se apaga. Eso, eso es: una ira tal que nunca se muestra plenamente sino en el castigo de los réprobos; en ningún castigo, sino en el del infierno; en ninguno del infierno, sino en el eterno. John Cragge, en "Cabinet of Spiritual Jewells," 1657.

Sugerencias para el predicador

Versículo 7. La ira de Dios. Un tema muy sugerente.

Vv. 8-9.

(a) Ser reivindicados.

(b) Ser salvados.

Salmos 76:8

Versículo 8. Desde los cielos hiciste oír juicio. Una derrota tan completa era evidentemente un juicio del cielo; quienes no la vieron oyeron al menos su fama, y dijeron: «Este es el dedo de Dios». El hombre no oirá la voz de Dios si puede evitarlo, pero Dios cuida de hacerla oír. Los ecos de aquel juicio ejecutado sobre el altivo asirio se oyen todavía, y resonarán por todas las edades, para alabanza de la justicia divina. La tierra tuvo temor y quedó callada. Todas las naciones temblaron ante las noticias y se sentaron en humillado pavor. El reposo siguió a los tumultos anteriores de la guerra, cuando el poder del opresor fue quebrantado y Dios fue reverenciado por haber dado quietud a los pueblos. ¡Con qué facilidad puede Jehová conseguir audiencia! Quizá en los postreros días, por algunos milagros de poder semejantes en los dominios de la gracia, obligará a todos los habitantes de la tierra a atender al evangelio y a someterse al reinado de su gloriosísimo Hijo. Así sea, buen Señor.

Salmos 76:9

Versículo 9. Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar. Los hombres callaron cuando subió al tribunal y llevó a cabo activamente los decretos de la justicia. Cuando Dios calla, el pueblo está en tumulto; cuando él se levanta, ellos quedan quietos como una piedra. Para salvar a todos los mansos de la tierra. El Gobernante de los hombres tiene un ojo especial para los pobres y despreciados; su primera preocupación es enderezar todos sus agravios. «Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.» Tienen bien poco de ella ahora, pero su vengador es fuerte y ciertamente los salvará. El que salva a su pueblo es el mismo Dios que derriba a sus enemigos; es tan omnipotente para salvar como para destruir. Gloria sea a su nombre. Selah. Deténgase aquí, y adore la devota contemplación al Dios de Jacob.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 9. Cuando Dios se levantó para juzgar. Este gran juicio fue obrado sobre los enemigos cuando Dios se levantó: no se hizo cuando Dios estaba sentado; porque todo el tiempo que estuvo sentado sus enemigos estaban en alto, agitando su tiempo, enfurecidos en asesinato, opresión y sangre... Presenta aquí a Dios a la manera de los jueces terrenales, según la costumbre de nuestros jueces; pues primero se sientan, examinan, indagan y se aconsejan, y tras la consideración resuelven, y tras la resolución se levantan, dan juicio y pronuncian la sentencia; así también el profeta presenta a Dios de la misma manera: sentado, y después de sentado, levantándose y pronunciando la sentencia. Robert Bruce.

Versículo 9. Para salvar a todos los mansos. Vemos en este pasaje el cuidado que Dios tiene de los afligidos. Cuando se enoja con los impíos, se enoja con ellos principalmente porque han oprimido a los pobres y a los inocentes. Aunque detesta toda iniquidad, se indigna sobre todo con la que se comete contra los necesitados e inculpables. Así en el Salmo 12: «Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová». Así en este versículo, cuando Dios se levantó para juzgar, para salvar a todos los mansos de la tierra. Musculus.

Versículo 9. ¿No es este el día en que el Salvador viene a reinar? ¿El día en que los resultados de las cosas se verán mejor; el día en que cada santo, con ojo ungido, verá que los acontecimientos todos tendían a la gloria de Dios; el día en que cantarán mucho mejor que ahora?

«Ciertamente la ira del hombre te alabará.

Te ciñes con el resto de la ira.» Andrew A. Bonar.

Salmos 76:10

Versículo 10. Ciertamente la ira del hombre te alabará. No solo será vencida, sino hecha servir a tu gloria. El hombre, con su aliento de amenaza, no hace sino tocar la trompeta de la fama eterna del Señor. Los vientos furiosos suelen empujar las naves con más rapidez al puerto. El diablo atiza el fuego y derrite el hierro, y luego el Señor lo moldea para sus propios propósitos. Que hombres y demonios se enfurezcan como quieran, no pueden sino servir a los propósitos divinos. Tú reprimirás el resto de las iras. La malicia está atada y no puede romper sus límites. El fuego que no puede aprovecharse será apagado. Algunos leen: «Te ceñirás», como si el Señor se ciñera la ira del hombre como una espada para usarla en sus propios designios, y ciertamente los hombres del mundo son a menudo una espada en la mano de Dios para azotar a otros. El versículo enseña claramente que aun el mal más desenfrenado está bajo el control del Señor y al fin será dirigido para su alabanza.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 10. Ciertamente la ira del hombre te alabará. Las persecuciones tienden a corregir las faltas de los buenos, y a ejercitar e ilustrar sus diversas gracias y virtudes. Con ellas los buenos suelen hacerse mucho mejores y más probados, pues sirven para ejercitar nuestra paciencia, avivar nuestra devoción, evidenciar nuestro celo y fortaleza cristiana, y mostrar a todo el mundo cuánto amor tenemos a la verdad y cuánto estamos dispuestos a sufrir por el honor de Dios. Hasta que han sufrido algo por ella, la verdad se abarata fácilmente y muchas veces es menos apreciada, aun por quienes son buenos en lo esencial; mientras que, por el contrario, nunca la valoramos más alto, ni somos más celosos por ella, ni la usamos mejor, que cuando es combatida y perseguida. ¿Qué más verdaderamente provechoso, entonces, o más conducente a la gloria divina, que Dios, que suele sacar bien del mal, se valga también de los opositores de su verdad para despertar a sus siervos, a quienes ve crecer más remisos y negligentes de lo debido, y permita que los asalten tales tentaciones con las que sus mentes adormecidas sean espoleadas a un mayor amor y celo por la verdad y a un sentido más hondo del beneficio divino que hay en ella, y, en general, sean excitadas a cumplir con más diligencia su deber? Richard Pearson, 1684.

Versículo 10. La ira del hombre te alabará. En la Septuaginta dice: La ira del hombre guardará fiesta para ti, aumentará una celebración para ti. Muchas veces Dios se eleva en el mundo sobre los hombros de Satanás. Cuando los asuntos están enredados y desordenados, él puede hallar el cabo justo del hilo y cómo desenredarnos otra vez; y cuando hemos echado a perder un asunto, puede disponerlo para bien y sacar ventaja de las cosas que parecen oscurecer la gloria de su nombre. Thomas Manton.

Versículo 10. La ira del hombre te alabará. La ira de los hombres impíos contra el pueblo de Dios es muy tributaria de su alabanza.

Versículo 10. La ira del hombre. La ira es el enojo acentuado hasta el más alto grado, o avivado hasta hacerse llama. La ira del hombre (en el original es la ira de Adán, o la ira del barro, del hombre débil e impotente) te alabará, es decir, se convertirá en alabanza y gloria de Dios por su providencia que todo lo dirige, aunque se haya pretendido muy otra cosa. Dios sacará de ella honra para sí y servirá a sus propios designios santos y sabios... Esta expresión, la ira del hombre, denota su debilidad e impotencia; no es sino la ira de Adán, o del barro rojo. ¡Con qué desdén habla el Espíritu de Dios del hombre y del poder del hombre en la Escritura! «Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?» La ira del hombre, cuando se extiende hasta sus últimos límites, solo puede llegar a matar el cuerpo, o a romper la vaina de barro en que se aloja el alma, y entonces ya no puede más. Ebenezer Erskine.

Versículo 10. Te alabará. Dios convierte la ira del hombre en alabanza de su adorable soberanía. Nunca han tenido los hijos del Señor impresiones tan solemnes de la soberanía de Dios como cuando han estado en el horno de la ira del hombre; entonces enmudecen en silencio. Cuando los ladrones caldeos y sabeos son soltados para saquear y despojar los bienes de Job, él es llevado a ver en ello adorable soberanía, y dice: «Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito». En un caso así dice Dios a su propio pueblo: «Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones». ¿Qué obra de Dios respecto de la iglesia es adelantada por la ira de los hombres?

Versículo 10. Tú reprimirás el resto de las iras. El resto de la ira, es decir, lo que queda de la ira de los hombres cuando Dios se ha glorificado con ella. Aun después de que Dios ha frustrado los propósitos de los hombres malos y los ha hecho contribuir a su gloria, queda abundancia de ira. Pero ¿qué se hace de esa ira que queda? Dios la reprimirá. La palabra significa ceñir. Por más que Dios juzgue conveniente aflojar la rienda de su providencia y permitir que los malos desahoguen su ira y enemistad, hasta donde contribuya a su gloria, con todo, la sobreabundancia y el resto de su ira que no sea para su gloria y el provecho de su pueblo, Dios la ceñirá, de modo que no logren desahogarla... Si queda alguna ira del hombre más allá de lo que rendirá un tributo de alabanza a Dios, él la reprimirá, y la atará como las aguas de un molino: dejará correr sobre la rueda tanta corriente de agua como baste para hacerla girar y moler su grano, pero el resto del agua la desvía por otro lado; así Dios dejará salir tanta corriente de la ira del hombre como sirva a los fines de su gloria y de nuestro bien, pero el resto de la corriente y del caudal lo reprimirá y lo desviará a otra parte. En Isaías 28 se nos dice que Dios no estará siempre «trillando su grano, ni lo quebrará con la rueda de su carreta, ni lo molerá con los dientes de su trillo. También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría». Todo este consuelo es seguro y cierto, no hay la menor duda de que la llama de la ira del hombre alabará al Señor, y el fuego superfluo será apagado o cercado; pues aquí tenemos la palabra de honor de Dios para ello: Ciertamente la ira del hombre te alabará: el resto de las iras reprimirás. Ebenezer Erskine.

Versículo 10. El resto de las iras reprimirás. twmh Chemoth, «iras», en plural, parece puesto en oposición a chamoth, la ira simple del hombre en la primera parte del versículo; para mostrar que hay más ira que Dios ha de reprimir que la meramente humana. Hay también más orgullo que necesita igual freno: a saber, el del primer Lucifer, que pecó y, según se piensa, cayó por aspirar a ascender y ser semejante al Altísimo. Hay, por último, otros consejos, así como otra ira y orgullo, además del humano, que Dios confunde. Hay una sabiduría que no desciende de lo alto (ni crece en la tierra), sino que es diabólica, Stg 3:15. Y tanto la ira, el orgullo y la sabiduría de los demonios como de los hombres los reprimirá Dios, cuando le plazca no convertirlos en su alabanza. Haya planes infernales: nuestro Dios los confundirá. De "A Sermon preached"... ante la Reina... por Edward Wetenhall, obispo de Cork y Ross, 1691.

Versículo 10. Reprimirás. Esto se expresa en hebreo con una sola palabra, rygxt, que implica el ceñir o atar por todos lados, de modo que no pueda de ningún modo desbordarse, sino que sea contenida, como un perro en la cadena, como un león en su cubil, por violenta que sea. Cornelius Burges, en "Another Sermon preached to the Honourable House of Commons... November the fifth, 1641."

Sugerencias para el predicador

Versículo 10.

O bien:

Salmos 76:11

Versículo 11. «Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios.» Bien podemos hacerlo en memoria de tales misericordias y juicios. Hacer un voto o no hacerlo es cuestión de elección, pero cumplir nuestros votos es un deber ineludible. Quien defrauda a Dios, a su propio Dios, es en verdad un miserable. Él cumple sus promesas; que su pueblo no falle en las suyas. Él es su Dios fiel y merece tener un pueblo fiel. «Todos los que están alrededor de él traigan ofrendas al Temible.» Que las naciones circundantes se sometan al único Dios vivo, que su propio pueblo presente sus ofrendas con alegre presteza, y que sus sacerdotes y levitas sean los primeros en el sacrificio sagrado. Quien merece ser alabado como nuestro Dios lo merece no debe recibir un mero homenaje de palabras, sino un tributo real. Soberano temible, mira, yo me entrego a ti.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 11. Alrededor de él. Es una descripción de su pueblo, como las doce tribus acampadas alrededor del tabernáculo, Nm 2:2; y los veinticuatro ancianos estaban alrededor del trono de Dios, Ap 4:4. Así lo explica el targum caldeo: «Ustedes que habitan alrededor de su santuario». Henry Ainsworth.

Sugerencias para el predicador

Versículo 11.

(a) De entrega de uno mismo.

(b) De servicio de uno mismo.

(c) De sacrificio de uno mismo.

(b) Por temor a su desagrado. G. R.

Versículo 11. La conveniencia, la obligación, el placer y el provecho de presentar ofrendas al Señor.

Salmos 76:12

Versículo 12. «Cortará él el espíritu de los príncipes.» Su valor, su destreza y su vida están en sus manos, y él puede quitarlos como un jardinero corta un vástago de una planta. Nadie es grande en su mano. Césares y Napoleones caen bajo su poder como las ramas del árbol bajo el hacha del leñador. «Temible es a los reyes de la tierra.» Mientras ellos son temibles para otros, él es temible para ellos. Si se oponen a su pueblo, acabará pronto con ellos; perecerán ante el terror de su brazo, «porque Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre». Regocíjense delante de él todos ustedes que adoran al Dios de Jacob.

Notas explicativas y dichos pintorescos

Versículo 12. Cortará. Trata a los príncipes como los hombres tratan una vid. Un hacha es demasiado fuerte para un racimo de uvas o un sarmiento; los corta fácilmente: así Dios, con un juicio, corta fácilmente el espíritu de los príncipes; no pueden resistir ni los menores juicios de Dios: cuando él da fuerza a los gusanos o a cualquier otra criatura, ellos caen. William Greenhill, en un sermón titulado "The Axe at the Root."

Versículo 12. El Señor cortará el espíritu de los príncipes; la palabra es lo desprenderá, como se desprende una flor entre los dedos, o como se desprende un racimo de uvas de la vid: tan pronto se hace. ¡Qué gran inseguridad han hallado muchos de los grandes, por su miserable experiencia, en su gloria exterior y su felicidad mundana! ¡Qué cambio ha hecho un poco de tiempo en todos sus honores, riquezas y deleites! Aquel emperador victorioso, Enrique IV, que había librado cincuenta y dos batallas campales, cayó en tal pobreza antes de morir que se vio obligado a pedir una prebenda en la iglesia de Espira para mantenerse en su vejez. Y Procopio cuenta del rey Gelimer, que fue un poderoso rey de los vándalos, que fue reducido a tal bajeza que rogó a sus amigos que le enviaran una esponja, una hogaza de pan y un arpa: una esponja para secar sus lágrimas, una hogaza de pan para sostener su vida y un arpa para consolarse en su miseria. Felipe de Comines cuenta de un duque de Exeter que, aunque se había casado con la hermana de Eduardo IV, lo vio en los Países Bajos mendigando descalzo. Belisario, el hombre principal de su tiempo, tras serle sacados los ojos, fue conducido al fin con una cuerda, clamando: «Den una moneda a Belisario». Jeremiah Burroughs.

Traducción del inglés hecha con IA para Berea.