Personas, lugares y fechas

Personas

Las personas vienen de Theographic, una base de datos que relaciona a cada persona con los versículos donde aparece y con su familia. Los nombres en español se derivaron automáticamente del texto de la Reina-Valera y se revisaron los casos difíciles; alguno puede no coincidir con tu versión.

El resumen de cada persona («¿quién es?») lo escribió una IA una sola vez, solo a partir de sus versículos, y cada frase lleva su cita. Para Dios, Jesús y el Espíritu Santo no hay resumen: unos versículos de muestra no pueden resumirlos.

Lugares

Los lugares y su ubicación vienen de OpenBible.info. Muchos sitios bíblicos no se sabe con certeza dónde estaban; por eso cada punto del mapa tiene un color:

El mapa base muestra el mundo antiguo, sin fronteras modernas.

Fechas

En la pantalla grande, Cronología › Toda la Biblia es una línea de tiempo que se recorre de lado. Como hay muchos eventos en pocos años (la vida de Jesús) y pocos en muchos (el exilio), la escala sigue a los eventos: cada uno ocupa el mismo espacio y los años del eje se estiran o se comprimen entre ellos.

La cronología usa las fechas de Theographic, que siguen una cronología tradicional, parecida a la del arzobispo Ussher (siglo XVII), que sitúa la creación hacia el 4000 a. C. y el éxodo hacia el 1490 a. C. Hay otras propuestas: las fechas son aproximadas y sirven para ordenar la historia, no para fijarla. Entre Malaquías y los evangelios no hay eventos, y los Salmos y los Proverbios no tienen fecha.

Cuándo se escribió cada libro

Cronología › Libros de la Biblia muestra cuándo se escribió cada libro, del Antiguo y del Nuevo Testamento, con dos dataciones lado a lado: la tradicional, la que siguen las introducciones evangélicas (Pablo escribió sus trece cartas, Moisés el Pentateuco, Daniel su libro en Babilonia), y la académica, la que sostiene la mayoría de los estudiosos de la Biblia en las universidades (varias cartas escritas por discípulos de Pablo, el Pentateuco reunido en el exilio y después, Daniel en tiempos de los macabeos). El botón Tradicional / Académica mueve la línea de tiempo de una a otra, y cada libro las muestra juntas, con lo fuerte que es el acuerdo («las dos coinciden», «la mayoría», «consenso amplio», «muy debatido»).

Ninguna de las dos es neutral: dependen en parte de cómo se entienden la profecía y la autoría, y Berea no decide entre ellas. Cada una dice de dónde sale. Las que llevan ✓ se comprobaron en el libro citado, con su página (las de F. F. Bruce sobre el Nuevo Testamento); las demás remiten a introducciones de referencia en general y lo dicen («cita general, sin página»).

Reyes y profetas

En Cronología › Reyes y profetas hay una línea de tiempo en filas paralelas que se recorre de lado (con el trackpad, la rueda del mouse o arrastrando; en el celular corre hacia abajo): Judá, Israel, los profetas, los imperios (Egipto, Aram, Asiria, Babilonia, Persia) y los hitos (la división del reino, la caída de Samaria, la de Jerusalén, el regreso). Así se ve de un vistazo quién reinaba mientras profetizaba Isaías, o qué rey de Israel era contemporáneo de Ezequías.

Las fechas de los reinados siguen la cronología de Thiele, la habitual en las biblias de estudio evangélicas, que explica los sincronismos de Reyes con las corregencias. La cronología general, más tradicional, sitúa a los reyes unas décadas antes.

El árbol genealógico

En Explorar › Árbol genealógico ves la familia de cualquier persona de la Biblia: arriba sus abuelos y sus padres, en su fila sus hermanos (a la izquierda) y sus cónyuges (a la derecha), y abajo sus hijos con los nietos debajo de cada uno. Toca a cualquiera para ver su familia; los botones de arriba te llevan a Adán, Noé, Abraham, Jacob, David y Jesús, y puedes buscar a cualquier otra persona. Al lado está su ficha, y abajo la línea hasta Adán, de padre en padre. En el caso de Jesús hay dos: por María, como estos datos leen Lucas 3, y por José (Mateo 1), su padre según la ley. Los datos son de Theographic; las fechas, aproximadas.

El arca de Noé

En Explorar › El arca de Noé está el arca a escala, con las medidas de Génesis 6:15 —300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto, unos 135 × 22,5 × 13,5 metros—: de lado, abierta, con sus tres pisos, los aposentos, la ventana bajo la cubierta y la puerta; para comparar, junto a una persona, una ballena, el templo, un avión, un campo de fútbol y el Titanic; y en 3D, con un recorrido. Debajo está el año del diluvio día a día, con las fechas que da Génesis 7–8. El texto no da la forma del arca —la palabra hebrea es la misma de la «arquilla» de Moisés, una caja—, ni la altura de los pisos, ni dónde estaba la puerta: el dibujo sigue la lectura más sencilla, y cada ficha lo dice. En la Biblia, el botón Arca aparece en Génesis 6–9.

El templo de Salomón

En Explorar › El templo de Salomón está la casa que Salomón edificó en Jerusalén, a escala, como la describen 1 Reyes 6–7 y 2 Crónicas 3–4: en un plano visto desde arriba —los atrios con el altar de bronce, el mar de fundición sobre doce bueyes, las diez basas, las columnas Jachîn y Boaz; o la casa por dentro, con el templo y el oráculo— y en 3D, con un recorrido del altar al arca. Toca una parte para ver su ficha: medidas, materiales, dónde estaba y sus pasajes. Donde Reyes y Crónicas no coinciden (la altura de las columnas, lo que cabía en el mar) o el texto no da medidas (los atrios, el grosor de los muros), la ficha lo dice. En la Biblia, el botón Templo aparece en 1 Reyes 6–8 y 2 Crónicas 3–5.

Jerusalén en tiempos de Jesús

En Explorar › Jerusalén en tiempos de Jesús está la ciudad de los evangelios en un plano sencillo a escala: el monte del templo con el santuario, la ciudad de David, la ciudad alta, los valles del Cedrón y de Hinón, la primera muralla y la segunda, cuyo trazado se discute. Cada lugar —el templo, el pórtico de Salomón, la fortaleza Antonia, los estanques de Betesda y de Siloé, Getsemaní, el monte de los Olivos, el palacio de Herodes, la casa de Caifás, el aposento alto y el Gólgota— tiene su ficha con lo que pasó allí y cuán seguro es: cierto (excavado o nunca perdido), probable o tradición, como el aposento alto o el Gólgota del Santo Sepulcro.

El éxodo

En Explorar › El éxodo están las jornadas de Israel de Egipto a los campos de Moab, como las enumera Números 33, en el mapa: Ramesés, el paso del mar, Mara y Elim, el desierto de Sin, Refidim, el Sinaí, Cades, el monte Hor y las llanuras frente a Jericó. Cada lugar tiene su ficha con lo que pasó allí, si los libros de Moisés lo cuentan, y cuán segura es su ubicación: casi ningún campamento del desierto se ha identificado con certeza, y los puntos son más claros cuanto menos seguros. También se dice que la ubicación del monte Sinaí se discute.

La estatua de Nabucodonosor

En Explorar › La estatua de Nabucodonosor está la estatua del sueño de Daniel 2 de la cabeza a los pies: oro fino, plata, «metal» (bronce), hierro, y hierro mezclado con barro cocido. El botón La piedra muestra lo que sigue: una piedra cortada «no con mano» hiere los pies, todo se vuelve tamo, y la piedra se hace un monte que llena la tierra. La segunda vista pone las cuatro bestias de Daniel 7 —el león con alas, el oso, el leopardo de cuatro cabezas y la bestia terrible de diez cuernos— bajo la parte de la estatua que corresponde. Cada ficha separa lo que el texto nombra —solo la cabeza: «tú eres aquella cabeza de oro» (Dn 2:38)— de cómo se han leído los demás reinos, que la página nombra sin juzgar. Al final está la otra estatua, la de oro de Daniel 3, a escala. En la Biblia, el botón Estatua aparece en Daniel 2 y 7.

Las setenta semanas

En Explorar › Las setenta semanas está la respuesta de Gabriel a la oración de Daniel (Daniel 9:24-27), frase por frase, con su esquema: siete semanas, sesenta y dos, y una última partida por la mitad. Debajo, en una misma línea de tiempo a escala, las maneras en que se han contado: desde el decreto a Esdras (457 a. C.), que llega al bautismo de Jesús; desde la orden a Nehemías (444 a. C.), con años de 360 días, que llega a su entrada en Jerusalén y deja la última semana en el futuro; en la crisis de los macabeos, del 587 a. C. a Antíoco IV; y como un tiempo completo, sin fechas exactas. La página las nombra sin juzgarlas y dice dónde una cuenta no cuadra del todo.

Las siete iglesias

En Explorar › Las siete iglesias están las cartas de Apocalipsis 2–3 y sus ciudades en el mapa de Asia, en el orden de las cartas —el de un camino que sale de Éfeso, el puerto frente a Patmos—. Cada carta tiene su ficha: cómo se presenta Cristo, lo que alaba, lo que tiene contra ella, su consejo y lo que promete «al que venciere». Esmirna y Filadelfia no reciben reproche; Laodicea no recibe elogio. Aparte, y dicho como historia, lo que se sabe de cada ciudad. Un cuadro pone las siete lado a lado, y la página nombra, sin juzgarlas, las maneras en que se han leído las cartas.

Los cuatro jinetes

En Explorar › Los cuatro jinetes están los siete sellos del libro que solo el Cordero puede abrir (Apocalipsis 5–8). Al romper los cuatro primeros, cada uno de los seres vivientes dice «Ven y ve» y sale un jinete: en un caballo blanco con un arco y una corona, en uno bermejo con una gran espada, en uno negro con una balanza, y en uno amarillo el que «tenía por nombre Muerte». Después vienen las almas bajo el altar, el gran terremoto y el silencio en el cielo. Cada sello tiene su ficha con lo que dice el texto y lo que no —como quién es el jinete del caballo blanco—; la página muestra los cuatro jinetes en siluetas, los caballos de Zacarías que Juan recuerda, las palabras de Jesús en Mateo 24 para comparar, y las maneras en que se han leído los sellos, sin juzgarlas.

Los seres vivientes

En Explorar › Los seres vivientes están, lado a lado, los seres que tres profetas vieron junto al trono de Dios: los querubines de Ezequiel 1 y 10, con cuatro rostros —de hombre, de león, de buey y de águila—, cuatro alas, manos de hombre y las ruedas «en medio de rueda» llenas de ojos; los serafines de Isaías 6, de seis alas, que dan voces «Santo, santo, santo»; y los cuatro seres vivientes de Apocalipsis 4 —que la Reina-Valera llama «animales»—, uno con cada rostro, de seis alas y llenos de ojos. Un cuadro los compara, y la página reúne a los querubines en el resto de la Biblia, del Edén al propiciatorio. También cuenta la antigua tradición que vio en los cuatro rostros a los cuatro evangelistas, y dice que es una tradición: el texto no lo dice.

El templo de Ezequiel

En Explorar › El templo de Ezequiel está el templo que Ezequiel vio en visión (capítulos 40–48), medido por el varón de la caña: el conjunto de 500 codos en cuadro, con sus tres puertas, los dos atrios, el altar en gradas y la casa; la casa de cerca; el río que sale de debajo del umbral y crece cada mil codos —hasta los tobillos, las rodillas, los lomos, y luego a nado— hasta sanar el mar; la tierra repartida entre las tribus, con la ciudad de doce puertas llamada «JEHOVÁ-SHAMMA»; y el 3D, con un recorrido de la puerta oriental al lugar santísimo. Las medidas son en el codo largo, «de á codo y palmo» (unos 52 cm). Es una visión, y se ha leído de varias maneras —un templo futuro, una imagen de la restauración cumplida en Cristo, un plan para el regreso, la nueva creación—: la página las nombra sin juzgarlas, y muestra cómo Apocalipsis 21–22 vuelve a sus imágenes. En la Biblia, el botón Templo de Ezequiel aparece en Ezequiel 40–48.

Las vestiduras del sumo sacerdote

En Explorar › Las vestiduras del sumo sacerdote está Aarón vestido como lo describe Éxodo 28: la túnica de lino, el manto azul con granadas y campanillas en el borde, el ephod bordado con su cinto, las dos piedras de ónice sobre los hombros con los nombres de las doce tribus, el racional (el pectoral) con sus doce piedras, y la mitra con la plancha de oro «SANTIDAD Á JEHOVÁ». Toca una pieza para ver su ficha: lo que dice el texto, los materiales, para qué servía y sus pasajes. La figura es una reconstrucción —el texto da los materiales y el orden de las piezas, no su corte—, y los nombres de las piedras son los de la Reina-Valera: las palabras hebreas son raras y cada versión las traduce de otro modo. La ficha también dice lo que no se sabe, como qué eran el Urim y el Tumim.

Las fiestas de Israel

En Explorar › Las fiestas de Israel está el año de Israel como una rueda: los doce meses, empezando por Nisán —«este mes os será principio de los meses» (Éx 12:2)—, alrededor las cosechas y las lluvias, y dentro cada fiesta en su día: en primavera la Pascua, los panes sin levadura, las primicias y Pentecostés; en otoño las trompetas, el día de la expiación y las cabañas; y también Purim y la dedicación, que no están en la ley de Moisés. Toca una fiesta para ver lo que manda el texto, sus ofrendas, sus pasajes y lo que dice de ella el Nuevo Testamento —solo donde la nombra o cita su ley, como «nuestra pascua, que es Cristo» (1 Co 5:7)—; o toca un mes para ver sus nombres en la Biblia y lo que pasó en él. Debajo están los ciclos del reposo: el sábado, la luna nueva, el año sabático y el jubileo. Los meses eran lunares, así que su equivalencia con los nuestros es aproximada.

Planes de lectura

En Explorar › Planes de lectura puedes seguir un plan para leer la Biblia un poco cada día: la Biblia en un año (en su orden), el Antiguo y el Nuevo Testamento juntos (dos lecturas al día durante un año), el Nuevo Testamento en 90 días, o una parte: el Pentateuco, los libros históricos, los poéticos, los profetas mayores y los menores, los cuatro evangelios, Hechos (un capítulo al día), las cartas de Pablo (de Romanos a Filemón) o Romanos en 16 días (un capítulo al día). Los días tienen más o menos el mismo largo (se reparten por número de versículos), y cuando un plan tiene menos capítulos que días, se corta donde empieza una sección, nunca a mitad de un relato. Cada día ves tu lectura con Leer, que abre la Biblia con el plan al lado (las lecturas del día, un botón por capítulo, Marcar como leído —que te pasa al día siguiente— y los próximos días), y Marcar como leído; mientras lees un capítulo del día, la página de la Biblia te lo recuerda arriba con el mismo botón. Si te atrasas no pasa nada: el plan sigue donde lo dejaste y te dice cuántos días llevas de diferencia; en la lista de días por libro puedes marcar o desmarcar cualquiera. Para dejar un plan, toca Dejar en «Tus planes» (se borra tu avance en ese plan). Con cuenta, tu avance se guarda en ella; sin cuenta, en este navegador (y pasa a tu cuenta cuando entras).

La armonía de los evangelios

En Explorar › Armonía de los evangelios (también desde el botón Armonía al leer Mateo, Marcos, Lucas o Juan) está la vida de Jesús en orden, del nacimiento a la ascensión, en las 184 secciones de la armonía clásica de A. T. Robertson (1922). Cada fila dice qué evangelios cuentan ese momento y dónde; al tocarla, sus pasajes se abren uno al lado del otro, en la traducción que elijas, para compararlos. Con Leer todo en paralelo la tabla se vuelve una lectura continua: cada sección con sus textos en cuatro columnas fijas —Mateo, Marcos, Lucas y Juan, siempre en ese orden—, que se cargan a medida que bajas. Puedes buscar por palabra o pasaje, ver solo lo que cuenta un evangelio o solo lo que cuentan los cuatro (también al leer todo en paralelo). El orden es una reconstrucción —los evangelios no siempre cuentan las cosas en el mismo orden—, y una nota lo dice donde se discute (por ejemplo, la purificación del templo) o donde un pasaje no está en los manuscritos más antiguos (el final de Marcos, la mujer adúltera).

La creación

En Explorar › La creación (también desde el botón Creación al leer Génesis 1 y 2) están los siete días de Génesis 1, con el patrón que el propio texto sugiere: la tierra estaba «desordenada y vacía» (1:2), y en los días 1 a 3 Dios le da forma —la luz, la expansión, la tierra seca— mientras que en los días 4 a 6 la llena —las lumbreras, las aves y los peces, los animales y el hombre—. Cada día dice si forma o llena, y su ficha nombra su pareja (el 1 con el 4, el 2 con el 5, el 3 con el 6). Toca un día para ver su ficha: lo que Dios hace y los nombres que da, lo que llama la atención en el texto, los pasajes que vuelven sobre él y los comentarios. También están el séptimo día y el huerto de Edén (Génesis 2). Al lado, lo que se repite (Dios habla diez veces, «vio que era bueno» siete…) y cómo se han leído los días —días de 24 horas, día-era, marco literario, días analógicos—, sin tomar partido. Las ilustraciones son simbólicas: el texto no describe cómo se veía.

El tabernáculo

En Explorar › El tabernáculo (también desde el botón Tabernáculo al leer Éxodo 25–40) está el santuario del desierto visto desde arriba y a escala: el atrio, la tienda con el lugar santo y el santísimo, y cada mueble. Toca una parte para ver su ficha: medidas en codos y en metros, materiales, dónde estaba, los pasajes de Éxodo y los del Nuevo Testamento que la nombran, y los comentarios de esos capítulos. Las medidas son las del texto; el codo común medía unos 45 cm. Donde el texto no da un dato (dónde estaba la tienda dentro del atrio, su anchura exacta, el tamaño del candelero o de la fuente), el plano sigue la reconstrucción habitual, lo dibuja con línea discontinua y la ficha lo dice. Campamento muestra las tribus alrededor por sus banderas y los levitas entre ellas y el tabernáculo (Números 2–3), como esquema: el texto no da distancias. En 3D lo ves construido con esas mismas medidas: arrastra para girar, acércate con la rueda (o pellizcando en el teléfono) y toca una parte para ver su ficha; Recorrido te lleva paso a paso desde la puerta del atrio hasta el propiciatorio, y Ver dentro quita las cubiertas de la tienda. Lo que el texto no describe —la altura del candelero, la forma de la fuente o de los querubines— está dibujado de forma sencilla.

Viajes de Pablo y libros del Nuevo Testamento

En Cronología › Viajes de Pablo están sus viajes en el mapa, parada por parada, en el orden en que los cuenta Hechos. Cada parada lleva el versículo que nombra el lugar, y junto a ella las cartas que escribió allí (por ejemplo, 1 y 2 Tesalonicenses desde Corinto). Las distancias de cada tramo y de cada viaje se miden en línea recta entre paradas: el camino real, por calzadas romanas y a lo largo de las costas, fue más largo.

En Cronología › Libros de la Biblia está cuándo y desde dónde se escribió cada libro, del Antiguo o del Nuevo Testamento. En el Nuevo hay una fila por autor; arriba aparecen los viajes de Pablo, y cada carta suya lleva el color del viaje en que la escribió. En el Antiguo, una fila por grupo (Ley, Históricos, Poéticos, Profetas mayores y menores), con los grandes periodos de la historia de Israel arriba.

Para el Antiguo Testamento se sigue la postura conservadora de las biblias de estudio evangélicas (Moisés escribe el Pentateuco; el éxodo, hacia 1446 a. C., según 1 Reyes 6:1). Muchos libros son anónimos (Jueces, Samuel, Reyes, Crónicas, Ester, Job): se dice así, o se indica a quién se los atribuye la tradición. Donde la mayoría de los estudiosos propone otra fecha (Daniel, Isaías 40–66, Eclesiastés), también se muestra. Al leer cualquier libro, una línea bajo el título lo recuerda («Escrito hacia 50–51 d. C., desde Corinto, por Pablo»).

Estos datos los preparó Berea a partir del propio texto: el lugar desde donde se escribió una carta se indica con los versículos que lo muestran; cuando solo lo dice la tradición de la iglesia antigua, se marca «tradición», y cuando no se sabe, se dice. Las fechas siguen la cronología habitual de Pablo en las biblias de estudio evangélicas, anclada en el proconsulado de Galión en Corinto (Hechos 18:12, hacia el 51–52 d. C.). Son aproximadas, pueden diferir en uno o dos años de la cronología general, y donde hay otra opinión importante (por ejemplo, la fecha de Gálatas) se muestra.