Las traducciones de la Biblia
Ninguna traducción es perfecta: traducir es elegir. Las versiones se diferencian sobre todo en cómo traducen y de qué texto parten.
Cómo traducen
- Equivalencia formal (más literal): sigue de cerca las palabras y la estructura del original. Es mejor para estudiar con detalle. Ejemplos: RVR60, R09, RVG, LBLA.
- Equivalencia dinámica (o funcional): traduce la idea en un español natural. Es mejor para leer de corrido y para entender el sentido. Ejemplos: NTV, PDT, BES.
- Paráfrasis: reformula con más libertad todavía, a veces juntando varios versículos en uno. Ayuda a captar el mensaje, pero no sirve para estudiar palabras concretas. La ONBV (Nueva Biblia Viva) está en este extremo.
Un buen hábito es comparar: una versión formal junto a una dinámica muestra qué dice el texto y cómo se entiende. En el explorador, el botón de comparar pone las versiones lado a lado.
De qué texto parten
- En el Antiguo Testamento casi todas traducen el texto masorético hebreo.
- En el Nuevo Testamento hay dos familias: las versiones tradicionales (R09, RVR60, RVG) siguen el Textus Receptus; las modernas (LBLA, NTV, PDT…) siguen el texto crítico (Nestle-Aland). Por eso algunas incluyen versículos que otras ponen entre corchetes o en nota (por ejemplo Hechos 8:37).
Ver Leer en el original.
Versiones disponibles solo para ti
Algunas versiones tienen derechos reservados (RVR60, NTV, LBLA, RVG). La NTV y la RVR60 se leen en Berea con su aviso de derechos y se pueden citar en tus estudios como permiten sus editoriales: hasta 500 versículos, que no pasen de la cuarta parte del estudio y nunca un libro completo; Berea te avisa al compartir si pasas alguno de esos límites. Las de dominio público o licencia abierta se leen y se comparten libremente. El detalle está en Fuentes y licencias.