Institución de la religión cristiana

Juan Calvino

La obra principal de Juan Calvino y la exposición más influyente de la teología reformada. Calvino la publicó en latín en 1536 como un breve manual de la fe, y la amplió durante toda su vida hasta la edición definitiva de 1559, organizada en cuatro libros:

En castellano, la traducción de Cipriano de Valera (1597), el revisor de la Biblia de Casiodoro de Reina, en la edición de Luis de Usoz (1858), y una versión en español actual de Berea, sección por sección, con la numeración de las ediciones modernas (I.1.1).

Contenido

  1. I.1 El conocimiento de Dios y el de nosotros mismos están unidos, y cómo se relacionan entre sí
  2. I.2 Qué es conocer a Dios y para qué nos sirve este conocimiento
  3. I.3 El conocimiento de Dios está arraigado por naturaleza en el entendimiento humano
  4. I.4 Este conocimiento se menoscaba o se pierde, en parte por la ignorancia de los hombres y en parte por su malicia
  5. I.5 El conocimiento de Dios se muestra en la creación del mundo y en su continuo gobierno
  6. I.6 Para conocer a Dios como Creador es necesario que la Escritura nos guíe y encamine
  7. I.7 Con qué testimonio debe probarse la Escritura para que tengamos por cierta su autoridad, a saber, el del Espíritu Santo; y que es una ficción impía decir que la autoridad de la Escritura depende del juicio de la Iglesia
  8. I.8 Hay pruebas suficientemente firmes, en cuanto el entendimiento humano puede comprenderlas, para probar que la Escritura es indudable y certísima
  9. I.9 Algunos espíritus fanáticos pervierten todos los principios de la religión al despreciar la Escritura para seguir mejor sus sueños con el pretexto de revelaciones del Espíritu Santo
  10. I.10 Para corregir toda superstición, la Escritura opone exclusivamente el Dios verdadero a todos los dioses de los paganos
  11. I.11 Es abominable atribuir a Dios una forma visible, y todos los que levantan imágenes o ídolos se apartan del Dios verdadero
  12. I.12 Dios se distingue de los ídolos para ser él solo servido y honrado por completo
  13. I.13 La Escritura nos enseña desde la creación del mundo que hay una sola esencia divina que contiene en sí tres personas
  14. I.14 La Escritura, por la creación misma del mundo y de todas las cosas, distingue con señales seguras al Dios verdadero de los falsos
  15. I.15 Cómo fue creado el hombre: las facultades del alma, la imagen de Dios, el libre albedrío y la integridad original de la naturaleza
  16. I.16 Dios gobierna y sustenta con su providencia el mundo y todo lo que hay en él, que creó con su poder
  17. I.17 Cuál es el propósito y el fin de esta doctrina, para que podamos aprovecharla
  18. I.18 Dios se sirve de los impíos y doblega su voluntad para que ejecuten sus juicios, y aun así permanece limpio de toda mancha
  19. II.1 Todo el género humano está sujeto a maldición por la caída y la culpa de Adán, y ha degenerado de su origen. Del pecado original
  20. II.2 El ser humano está ahora despojado de la libertad de la voluntad y miserablemente sometido a toda servidumbre
  21. II.3 Todo lo que produce la naturaleza corrompida del hombre merece condenación
  22. II.4 Cómo obra Dios en los corazones de los hombres
  23. II.5 Refutación de las objeciones que suelen presentarse en defensa del libre albedrío
  24. II.6 El hombre, estando perdido, debe buscar su redención en Cristo
  25. II.7 La Ley no fue dada para retener en sí misma al pueblo antiguo, sino para mantener viva su esperanza de salvación en Jesucristo hasta que él viniera
  26. II.8 Exposición de la ley moral, es decir, de los diez mandamientos
  27. II.9 Aunque Cristo fue conocido por los judíos en el tiempo de la ley, solo fue plenamente manifestado por el evangelio
  28. II.10 La semejanza entre el Antiguo y el Nuevo Testamento
  29. II.11 La diferencia entre los dos Testamentos
  30. II.12 Para cumplir el oficio de Mediador, Cristo tenía que hacerse hombre
  31. II.13 Cristo tomó verdadera sustancia de carne humana
  32. II.14 Cómo las dos naturalezas forman una sola persona en el Mediador
  33. II.15 Para saber con qué fin fue enviado Jesucristo por el Padre y qué beneficios nos trajo, debemos considerar sobre todo tres cosas en él: su oficio de Profeta, su Reino y su Sacerdocio
  34. II.16 Cómo cumplió Jesucristo el oficio de Redentor para adquirirnos la salvación; donde se trata de su muerte, resurrección y ascensión
  35. II.17 Con toda propiedad se dice que Jesucristo nos mereció la gracia de Dios y la salvación
  36. III.1 Lo que hemos dicho de Cristo nos aprovecha por una operación secreta del Espíritu Santo
  37. III.2 La fe: su definición y sus propiedades
  38. III.3 Somos regenerados por la fe. Del arrepentimiento
  39. III.4 Cuán lejos está de la pureza del evangelio todo lo que los sofistas parlotean en sus escuelas sobre la penitencia; donde se trata de la confesión y de la satisfacción
  40. III.5 Los suplementos que los papistas añaden a las satisfacciones: las indulgencias y el purgatorio
  41. III.6 La vida del cristiano; y en primer lugar, los argumentos con que la Escritura nos exhorta a ella
  42. III.7 La suma de la vida cristiana: la negación de nosotros mismos
  43. III.8 Llevar la cruz con paciencia, que es una parte de la negación de nosotros mismos
  44. III.9 La meditación de la vida futura
  45. III.10 Cómo debemos usar la vida presente y sus recursos
  46. III.11 La justificación por la fe: primero, la definición del término y de la cosa
  47. III.12 Debemos elevar nuestra mente al tribunal de Dios para convencernos de veras de la justificación gratuita
  48. III.13 Dos cosas que hay que considerar en la justificación gratuita
  49. III.14 El comienzo de la justificación y sus continuos progresos
  50. III.15 Jactarse del mérito de las obras destruye tanto la alabanza que se debe a Dios por justificarnos como la certeza de nuestra salvación
  51. III.16 Refutación de las calumnias con que los papistas procuran hacer odiosa esta doctrina
  52. III.17 La concordancia entre las promesas de la ley y las del evangelio
  53. III.18 Es un grave error concluir que somos justificados por las obras porque Dios les promete recompensa
  54. III.19 La libertad cristiana
  55. III.20 La oración, principal ejercicio de la fe, por la cual recibimos cada día los beneficios de Dios
  56. III.21 La elección eterna, por la cual Dios ha predestinado a unos para salvación y a otros para perdición
  57. III.22 Confirmación de esta doctrina con testimonios de la Escritura
  58. III.23 Refutación de las calumnias con que esta doctrina ha sido siempre atacada
  59. III.24 La elección se confirma con el llamamiento de Dios; y, por el contrario, los réprobos atraen sobre sí la justa perdición a la que están destinados
  60. III.25 La resurrección final
  61. IV.1 La verdadera Iglesia, con la cual debemos estar unidos por ser la madre de todos los creyentes
  62. IV.2 Comparación de la falsa Iglesia con la verdadera
  63. IV.3 Los maestros y ministros de la Iglesia: su elección y su oficio
  64. IV.4 El estado de la Iglesia antigua y la forma de gobierno que se usó antes del papado
  65. IV.5 Toda la forma antigua del gobierno eclesiástico ha sido arruinada por la tiranía del papado
  66. IV.6 El primado de la sede romana
  67. IV.7 Origen y crecimiento del papado hasta llegar a la grandeza que vemos, con la que se oprimió la libertad de la Iglesia y se confundió toda equidad
  68. IV.8 La autoridad de la Iglesia en cuanto a los dogmas de la fe, y la licencia desenfrenada con que se ha ejercido en el papado para corromper toda la pureza de la doctrina
  69. IV.9 Los concilios y su autoridad
  70. IV.10 El poder de hacer leyes, con el que el papa y los suyos ejercen sobre las almas una tiranía y una carnicería crudelísimas
  71. IV.11 La jurisdicción de la Iglesia y su abuso, tal como se ve en el papado
  72. IV.12 La disciplina eclesiástica, cuyo uso principal consiste en las censuras y la excomunión
  73. IV.13 De los votos, con los que cada uno se enredó temeraria y miserablemente en el papado
  74. IV.14 De los sacramentos
  75. IV.15 Del bautismo
  76. IV.16 El bautismo de los niños concuerda plenamente con la institución de Jesucristo y con la naturaleza de la señal
  77. IV.17 La santa Cena de Jesucristo y el provecho que nos trae
  78. IV.18 La misa papista es un sacrilegio por el cual la Cena de Jesucristo no solo ha sido profanada, sino totalmente destruida
  79. IV.19 Otras cinco ceremonias que falsamente han sido llamadas sacramentos: se muestra que no lo son
  80. IV.20 El gobierno político